Leer para no envejecer

30 de enero del 2019

Opinión de Nelson Cubides

Leer para no envejecer

Múltiples investigaciones han descubierto que la lectura motiva al cerebro a mantenerlo más activo y mejora la capacidad de conexiones interneuronales, además de ser un protector para enfermedades degenerativas como el alzhéimer y otros tipos de demencias causadas por el envejecimiento. La lectura es el gimnasio que ejercita nuestros procesos cognitivos. Esto nos indica que es necesario leer y escribir continuamente para mantener la lucidez a pesar de los años.

Según las cifras de la CERLALC (Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe), en Colombia se leen aproximadamente dos libros por año, una cifra muy baja si la comparamos con estadísticas anuales de países del mismo continente como, Brasil cuatro libros o Argentina cinco libros. La situación aún es más preocupante si nos comparamos con países desarrollados como Finlandia 17 libros, o Canadá y Suiza que llegan a los 20 libros.

En América Latina la comprensión de lectura es una de las competencias que presenta mayor debilidad, según la UNESCO la mitad de jóvenes en este Continente, no alcanzan los niveles requeridos en competencias lectoras al terminar la secundaria, cosa que tiende a empeorar en la universidad.

Para Silvia Montoya, Directora de Estadística de la UNESCO, considera que, “Carecer de comprensión lectora es una especie de incapacidad para poder insertarse en la sociedad, poder votar y entender las propuestas de los candidatos, poder tener entendimiento de los propios derechos y deberes como ciudadano. Me parece que afecta todas las dimensiones”. Entonces ante este panorama, la carencia de una competencia lectora afectaría no solo a la persona sino a toda la sociedad.

¿Cómo podría convertirse Colombia en un país con mayores índices de lectura?

Parece ser que las aulas es donde los estudiantes deberían adquirir estos hábitos, tal vez son los mayores lugares de apatía. Cuando en una clase se programa una tarea de lectura con el primordial objetivo de alcanzar una calificación, se limita al estudiante a descubrir el deleite de este hábito. Es tal vez por esta razón y como lo menciona Zuleta (1982) desarrollamos cierta aversión, ya que no podemos descifrar los códigos que se nos aparecen en la lectura; pues en las lecturas que no tenemos interés o gusto se pierde el atractivo de descubrir elementos valiosos.

Leer no solo es descifrar códigos, sino que va mucho más allá de ese nivel, trasciende a lo emocional, intelectual, afectivo y social. Como lo dice Francisco Cajiao en su libro Leer para Comprender “saber leer no solo es entender un sin número de significados y descifrar estos códigos, sino que va mucho más allá, pues desde que nacemos estamos tratando de descifrar el mundo que se nos presenta”.

¿Qué hacer desde la educación para incentivar la lectura?

De acuerdo a una investigación publicada por el Diario el Espectador, a través de una encuesta a jóvenes de Bogotá, la capital del país, se concluyó que los jóvenes de esta ciudad saben utilizar dispositivos móviles, pero no analizan información de Internet. Lo anterior tiene una explicación lógica, el problema es que se necesita fortalecer el pensamiento crítico que se desarrolla a través de la lectura, encontrarle gusto al análisis de la misma, para transformarla en mapas mentales y en grandes ideas.

“En la lectura se encuentra el descubrimiento del mundo, la creatividad para pensar, repensar, replantear, imaginar e innovar. A medida que se va teniendo gusto por la lectura, se va desarrollando la comprensión y por ende el pensamiento crítico; analizando la complejidad, aceptando o no los postulados del autor y proponiendo nuevos conceptos.

1. Estimular el hábito de la lectura

Los hábitos generalmente y para los expertos se logra cuando repetimos una actividad, los psicólogos especialmente los cognitivos conductuales, han indicado que un hábito se adquiere a través del refuerzo de estímulos. En ese orden de ideas si logramos unificar estímulos que causen placer a la lectura, muy seguramente se convertirá en un hábito, sin embargo, para que esto sea realidad se deben tener resultados positivos.

Por lo anterior es importante estimular a los estudiantes con lecturas que ellos gocen, fáciles de interpretar y con historias que los atrapen, esta forma de introducir a los estudiantes a la lectura, convertirá la actividad en un hábito posteriormente; y es contraria a lo que actualmente se ve en muchas clases, en las cuales se imponen lecturas extensas y monótonas, que terminan creando finalmente una aversión.

2. Leer para un pensamiento crítico

Una de las debilidades que debemos fortalecer en las aulas es el pensamiento crítico, hay mucha información en la red y los estudiantes saben manejar la tecnología, pero no saben analizar el conocimiento.

Leer y escribir permiten una construcción humana ya que es el puente necesario para comprender al otro, por esto la importancia entre las palabras y la experiencia, tal vez por esta razón los niños no aprenden. Todas las expresiones humanas permiten una lectura, tanto las emocionales como las artes. Esto es lo que nos deben dejar en la escuela como legado, la libertad de leernos como humanos y de escribirnos en medio del desarrollo y descubrimiento del mundo.

3. La alianza con la tecnología para lograr el hábito de la lectura.

Los smartphone, las tablets y los laptops deben ser nuestros aliados a la hora de incentivar la lectura, además de un acompañamiento que genere en el estudiante un análisis de la información que está recibiendo constantemente en sus dispositivos. Es hora de crear alianzas estratégicas entre las lecturas y los dispositivos electrónicos, si queremos incentivar este hábito, hoy por ejemplo es más fácil que un estudiante lea el periódico que libros, porque se puede leer sin gastar papel, además ayuda al medio ambiente. Tanto noticias, investigaciones, libros, etc. se pueden adquirir en plataformas como Kindle de Amazon, en navegadores y en redes sociales.

“Es una tarea pendiente, saber leer, pero también seguir leyendo para mantener siempre saludable nuestro cerebro”

Nelson Cubides
Concejal de Bogotá

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