Lo que la gente está pensando

10 de noviembre del 2014

“El punto que me preocupa: que el proceso de paz termine malogrado.”

Acaba de ser publicado el Panel de Opinión 2014, una detallada y seria encuesta elaborada por la firma Cifras y Conceptos, dirigida por César Caballero. El estudio busca conocer las percepciones de los líderes de opinión de Colombia, y, en algunos casos de personas del común, sobre asuntos de orden económico, político y social entre otros.

La encuesta es muy completa, además de bien elaborada, gracias al profesionalismo de Caballero y su equipo, lo que permite, sin duda, estructurar un juicio apegado a la realidad de lo que la gente está pensando. La mayoría de sondeos de opinión están maquillados por intereses personales, pero el Panel de Opinión es una de las pocas excepciones a esa regla.

Hay cifras interesantes, como las de calificación sobre la situación del país: para el 69% de los encuestados, la economía va por buen camino, mientras que solo el 49% cree que estamos bien en materia de seguridad. La mitad de los consultados consideran que el Gobierno está haciendo lo correcto en los frentes social y ambiental.

El talón de Aquiles de Santos es la lucha contra la corrupción y la prestación deficiente de los servicios de salud.

Los anteriores guarismos reflejan la realidad: Santos lleva por buen camino la economía, pero aflojó en materia de seguridad, y esa situación podría dar al traste con la recuperación de las finanzas. No habrá empresas nacionales ni extranjeras que quieran invertir, si el secuestro, la extorsión, el boleteo y los asesinatos campean impunes, como antaño. La mal llamada “mermelada” potenció la corrupción a niveles insospechados, y el acceso a la salud sigue siendo un artículo de lujo.

Las instituciones públicas con menor aceptación son el Congreso de la República, los entes de control y algunas Altas Cortes. Hay una oportunidad histórica de remontar esa mala imagen. Hoy tenemos, en honor a la verdad, un mejor Congreso. La clave, señores parlamentarios, está en anteponer los intereses del país a los suyos propios.

Con respecto a la crisis inocultable de la justicia, se hace imperativa una reforma profunda, que destierre de una buena vez la politiquería del sagrado ejercicio de administrar fallos. La política no puede seguir judicializada, y la justicia, politizada.

El Banco de la República, el Ejército Nacional y la Corte Constitucional son los organismos mejor calificados, y con justa razón. El primero es un ente técnico y responsable. El segundo protege la vida de todos los colombianos con valor y honor, y el tercero ha producido decisiones jurídicas trascendentales en materia de derechos y garantías civiles, que han sido objeto de elogios y estudio en cortes y universidades de otras latitudes.

Aquí viene el punto que me preocupa, porque, de mantenerse esa tendencia, lo más probable es que el proceso de paz entre el Gobierno Nacional y las FARC, termine malogrado. El 74% de los encuestados en la calle, está de acuerdo con que se realice un referendo popular para ratificar los acuerdos a los que se lleguen; pero la mayoría rechaza que los miembros del secretariado puedan participar en política, así como la posibilidad de condenas para ellos sin que vayan a la cárcel. En otras palabras, el pueblo colombiano quiere la paz, al tiempo que quiere a los actores armados lejos de la política y “encanados”.

No creo que los jefes de las FARC se quieran desmovilizar para dedicarse a las artesanías, a la filantropía o para podrirse en una cárcel. La negociación política implica el ejercicio político. Ese es otro punto en el que el Gobierno debe trabajar.

Los problemas tienen solución, siempre y cuando haya voluntad política y honestidad mental. El pueblo se ha pronunciado, y el gobierno debe actuar en consecuencia.

La ñapa I: ¡Cuánta falta hace Álvaro Gómez Hurtado en estos tiempos de mentira, decadencia y mediocridad!

La ñapa II: ¿Juanito, quién es el alcalde más lambón e ignorante? El de Cartagena, profesor.

abdelaespriella@lawyersenterprise.com

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