Lo que parece, no es

Lo que parece, no es

21 de octubre del 2017

Desde hace algunos años he estado observando cómo las personas interpretan las situaciones, las palabras, los gestos, las acciones y las imágenes. Es muy interesante conocer la diversidad y todo lo que sucede ante esta. Lo invito a que haga el ejercicio.

En este momento usted puede tomar unos segundos para observar la anterior imagen, detalle con atención el pensamiento que llega. ¿Cuál cree usted que es el tema que se va a tratar en esta columna? y ¿qué esta haciendo la persona que se ve de espalda? Guarde con claridad la respuesta, mientras hace la lectura que viene a continuación.

Generalmente se es parte de una sociedad, se interactúa con otras personas día a día, se trabaja, se convive y a pesar de saber que cada ser humano es único e irrepetible, con frecuencia se pretende que las otras personas piensen, actúen y sientan de la misma forma, incluyendo a la pareja y a los hijos.

Frecuentemente oigo frases como: “¿Por qué los hijos son tan diferentes, siendo de los mismos papás y estando dentro de la misma familia?”, “¿es que no entiende que eso no se hace de esa forma?”, “que irrespeto, me contradice todo el tiempo”.

También hay reflexiones como: “Tengo claro que somos seres diferentes y por lo tanto pensamos y actuamos diferentemente”. Sin embargo no pasa de ser simplemente una reflexión, a la hora de expresar y de actuar llega el conflicto por inconformidad, molestia y especialmente con la pretensión de tener la razón, de decir como se debe, se trata de convencer al otro, en algunos casos se descalifica o invalida y la situación se convierte en un circulo vicioso, que rápidamente se transforma en un conflicto, en una guerra de poderes, en juicios y malestares personales, quedando atrapados sin llegar a la solución.

Ahora bien, vuelva al inicio, ¿el tema que usted pensó que se trataría en la columna, coincidió?

La persona que se ve de espaldas soy yo, mirando por el túnel que hay a la derecha, algunos turistas simulando ser mineros. ¿Coincidió con lo que esa persona estaba haciendo? Aquí y ahora probamos que en muchas ocasiones, lo que parece – no es.

La posibilidad en este momento es recordar que:

  • Suponer no es muy buen amigo, mejor hablar, preguntar y aclarar.
  • Cada ser humano tiene un cerebro que procesa de forma única, por lo cual pretender la igualad de pensamientos, sentimientos y acciones, puede ser una inversión equivocada.
  • La diferencia entre las personas, enriquece.
  • Pensar de forma diferente, no es irrespeto, es una realidad.

Cultivar habilidades de comunicación, dar solución a los conflictos, no patinar en ellos y adaptarse con tolerancia y respeto a la diversidad, no parece, SÍ ES.

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