Los desaparecidos

2 de octubre del 2018

Por Miguel Gómez Martínez
migomahu@hotmail.com.

Los desaparecidos

Pasan en Colombia cosas que son difíciles de imaginar. Por ejemplo que el país espere llegar a los 50 millones de habitantes y el censo arroje un resultado de tan sólo 43. Conviene esperar las explicaciones del Dane pero no resulta claro que una proyección pueda resultar en un desfase tan grande. Sólo puede ser que la base que estamos utilizando (censo del año 2005) esté muy errado, que los supuestos de simulación sean muy equivocados o que, ojalá no sea así, el censo del 2018 sea un fiasco total. ¡En todo caso desaparecieron 7 millones de colombianos que creíamos que existían!

Pero también sucede que uno de los políticos más tradicionales de Colombia como lo es el senador Roy Barreras, de los que han estado en todos los bandos y se han paseado por el espectro ideológico sin escrúpulos, afirme que la política en Colombia “da asco”. Su afirmación no deja de ser válida pero sorprende que provenga de quien ha sido uno de los principales protagonistas de esa actividad que él mismo denigra.

Sucede en nuestro país que, nada más ni nada menos que la Corte Suprema intercepta “por error” teléfonos. Cuando se les hace caer en cuenta de la equivocación responden que no es ilegal porque encontraron que las grabaciones ilegales podían serles útiles. A pesar de que hay un clamor para que se eliminen del expediente, parece ser que no sucederá.

En Colombia, los guerrilleros que inicialmente se acogieron al Acuerdo de Paz ahora se fugan pues consideran que no está garantizada su impunidad. Salen del país y nada sucede pues la Jurisdicción Especial para la Paz los protege y simula buscarlos para someterlos al tribunal que sólo quiere exonerarlos. Es un caso único donde el bandido, que sabe que lo van a absolver, no se presenta ante el juez que lo dejará libre. Desaparecieron para siempre es lo más probable.

En nuestro país dos menores inconscientes y desconsideradas desaparecen varios días sin dejar noticia de su paradero. Las redes sociales se movilizan mientras sus padres sufren en la mayor de las angustias. La Policía Nacional se moviliza y las encuentra felices en Guatapé disfrutando de su escapada. Para esos menores inmaduros e irresponsables, existe un proyecto de ley que disminuye de 18 a 16 años la edad de votación para que también puedan elegir y ser elegidos.

¿Por qué en lugar de tantos desaparecidos no desaparecen la corrupción, la injusticia, la mentira, la chambonería y la mala educación?

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