Los grandes logros de la revolución bolivariana

15 de febrero del 2015

“Disparates que han llevado a la quiebra.”

Me di a la tarea de reflexionar y construir una lista de los logros de la revolución bolivariana en Venezuela; en varias ocasiones postergué la labor para darle exhaustividad; visto que cada vez se alargaba más, decidí dejarla incompleta y más bien irle añadiendo ítems gloriosos que se me hayan escapado o que nuevos vayan apareciendo en esa enorme sarta de disparates que ha llevado a la quiebra a uno de los países más ricos del mundo en recursos petroleros:

– Fomentar la lucha de clases, a la cubana, para crear una nueva casta: la boliburguesía; corrupta y nueva rica, al tiempo que empobrecer al resto de la población.

– Crear una nueva élite dirigente con especialidad en la politiquería y la corrupción.

– Despilfarrar sus monumentales ingresos petroleros; su mayor bonanza. Los principales malgastos se focalizaron en exportar revoluciones, dizque del siglo XXI; en viajes y recepciones suntuosas de sus dirigentes, familiares y amigos; en lustrar el ego de sus gobernantes en costosas campañas publicitarias; en comprar consciencias y adeptos; en repartirlo a manos llenas a sus supuestos aliados.

– Establecer un asistencialismo a la población, entregando mercados y productos gratuitos o altamente subsidiados; creando así una dependencia del Estado y eliminando la consciencia de responsabilidad individual. Una prebenda económicamente imposible de mantener por largo lapso.

– Fabricar amenazas (invasión de territorio, atentados de muerte a sus dirigentes, guerras económicas, conspiraciones internacionales, etc.) para justificar arteramente la imposición de ideas.

– Desincentivar la necesidad del trabajo y deseo de superación laboral personal. Nadie puede ser retirado de su empleo independientemente del desempeño o errores cometidos.

– Fomentar la idea de que el dinero público es disponibilidad de los altos cargos y amigos del gobierno. Venezuela es el tercer país con más altos ingresos ocultos en los bancos suizos; fruto del saqueo de las arcas estatales. La depredación boliburguesa amontona allí 14.800 millones de dólares. Sin contar los otros paraísos fiscales.

– Comprar la exorbitante deuda externa argentina; que jamás le será reembolsada.

– Repartir gratuitamente (o casi) el petróleo a países del Caribe para comprar su respaldo político. Sólo Cuba recibe 80.000 barriles diarios, que dizque retribuye en forma de servicios: esos de consejería garantizada en revoluciones fallidas y tiranía hereditaria.

– Implantar una educación nacional dirigista, orientada a inculcar la doctrina chavista y el odio hacia los países que no comulgan con estas naderías.

– Aniquilar la libertad de expresión. Cierre de medios de comunicación. Impedimentos de obtención de papel, licencias, tintas y frecuencias de transmisión. Favorecimiento a las cadenas oficialistas.

– Asociación con los países parias del mundo (Libia, Irak, Siria, Cuba,…) con el propósito de oponerse al supuesto imperio estadounidense (del cual obtiene gran parte de sus rubros presupuestales).

– Hacer creer que ese imperio ataca los intereses venezolanos, al tiempo que su clase dirigente disfruta de los encantos capitalistas en pomposos viajes, productos suntuosos e inmuebles en el país norteamericano.

-Preventa de la explotación petrolera. China ha pagado anticipadamente más de 5 años de la producción venezolana.

-Adquisición de enormes empréstitos; buena parte de los cuales han engrosado los bolsillos personales de los boligurgueses. Sólo China ha fiado más de 50.000 millones de dólares.

– Participar en operaciones de tráfico y facilitación de transporte de drogas.

– Eliminación de la oposición política. Quien se oponga es encarcelado o suprimido de las posibilidades de cargos públicos.

– Supresión de la independencia de los tres poderes republicanos. Todos son nombrados por el ejecutivo y están a su servicio.

-Llevar la inflación a límites jamás vistos, actualmente supera el 65%.

.Comprar los militares mediante jugosos salarios y prebendas corruptas, para garantizar su sostén al gobierno.

-Repartición de armas entre colectivos civiles (paramilitares) para defender al gobierno.

– Nombrar gobernantes sin educación ni escrúpulo.

– Politizar todos los estamentos del país, incluyendo los de índole técnico, en pro de una causa oficialista.

– Culpar de sus males y despropósitos a los demás países y a la oposición política.

– Aumento la criminalidad e inseguridad; una de las mayores tasas de homicidios del mundo.

– Acabar con la empresa privada mediante un desatinado control de precios, restricción de la materia prima, impuestos elevados, multas y expropiaciones. Creando total dependencia de la industria.

– Desmantelar la propiedad privada.

– Desabastecimiento de los productos básicos alimenticios y de bienestar corriente, como fruto de la eliminación de la producción nacional, de las trabas a la importación y de la carencia actual de divisas para pagos de proveedores.

– Compra de costosísimo armamento de guerra, so pretexto de defenderse de agresiones externas. Asimismo los costos de mantenimiento son muy elevados.

– Establecer un control de cambio monetario que aisló el país del sistema de comercio y finanzas internacional. Fomentando así el mercado negro y la corrupción estatal.

– Improvisación de las normas económicas, las cuales salen de mentes inexperimentadas e ineptas.

– Basar el proceder político, social y económico en el fracasado modelo dictatorial cubano.

– Instituir el nepotismo como regla corriente de funcionamiento del Estado.

– Defraudar las elecciones al amparo del voto electrónico que permite una fácil adulteración de resultados y elimina el voto secreto de los ciudadanos.

– Elaborar una Constitución de bolsillo que maleablemente manipulan los chavistas a su conveniencia y antojo.

La lista podría extenderse infinitamente, pero sin duda el más craso error es haber desestabilizado el Estado, hecho perder credibilidad interna e internacionalmente, y eliminado la democracia suplantándola por una autocracia comunista. Sus dirigentes comenzando por el iluminado Chávez y ahora su ignorante delfín Maduro tratan de remendar con más represión ese barco que naufraga, mientras sus aliados se retiran o guardan silencio. Unasur sirve de escudero al moribundo; Maduro hizo nombrar como directivo a Samper, el tristemente célebre expresidente colombiano por el nunca claro proceso 8000; este vasallo pronunció agradecido a su llegada a la organización chavista que: “Venezuela estaba en buenas manos”. Desafortunado personaje entronizado en la galería del oprobio.

La chavestría pretendió erradicar la pobreza con populismo, corrupción y yerros ignorantes, y llegó al triste resultado de acabar con los ricos, terminar con la clase media, hundir a los más pobres y generar más pobres; las estadísticas son elocuentes: el número de pobres aumentó, así como la franja de extrema pobreza, al tiempo que ahuyentó la inversión extranjera y los grandes capitales nacionales generadores de empleo desertaron el país.

Ser rico no es malo –contrariamente a lo berreado por Chávez, mientras él y los suyos se enriquecían– lo malo es ser pobre; hay que eliminar la pobreza no la riqueza. Alinear todo un pueblo por el mínimo común denominador es erróneo; es una igualdad mal entendida, lo procedente es fomentar la equidad, es decir que todos tengan iguales posibilidades.

¿En qué error adicional le falta incurrir al gobierno bolivariano en nombre de una causa dizque de Bolívar y dizque del pueblo?

Este desdichado caso, hazmerreír del mundo, es una alerta bien sonada a nuestro país para evitar repetir tal “hazaña” en la que algunos populo-seudorrománticos terminaron adorando la tiranía en nombre de la liberación, la satrapía en favor de los pobres que empobrecieron más, venerando el totalitarismo para conjurar las aspiraciones individuales e imponiendo la miseria –moral y material– para alcanzar el quimérico Nirvana igualitario. Corresponde responsablemente no escuchar el llamado de sirenas de estos personajes que envilecen las nobles nociones de oposición, socialismo, izquierda, paz, igualdad y democracia, trocándolas con soterrados discursos en guerrilla, autoritarismo y limitación de libertades; una muestra inquietante es la ya palpable en la capital de nuestro país…

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PD. ¿Qué dirá nuestro escritor William Ospina, tan silencioso ahora, de su brillante conclusión según la cual Chávez había inventado la democracia moderna?

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