Los intocables o el clan Uribe

20 de marzo del 2016

“El clan Uribe no está por fuera ni por encima de la ley.”

La falta de respuestas de fondo del clan Uribe suele con no poca frecuencia ir acompañada de una estela de desparpajos grupales, familiares o partidistas donde se toman por asalto los escenarios anticorrupción nacionales, cada vez que se menciona, investiga, señala, acusa, toca o tan solo roza a un miembro de dicho clan, devenido en dinastía. El errático turno de dicha persecución por estos días correspondió a la Secretaria de Transparencia de la Presidencia de la República, tomando como sparring a su director, Camilo Enciso, a quien se le sindica por parte del clan Uribe del delito de luchar contra la corrupción. Este caso ilustra claramente como hoy día en Colombia es delito luchar contra la corrupción.

Antecedentes del clan Uribe

Los miembros del clan Uribe expresan una suerte de prurito de incomodidad cuando se mencionan o refieren envueltos el irregularidades o cuestionamientos y más aún en investigaciones de cualquier orden, olvidando que uno de sus miembros ya fue penalmente condenado por vínculos con grupos paramilitares, se trata de Mario Uribe, primo del presidente Uribe, y quien hubiera sido presidente del Senado.

Por similares hechos, un hermano del expresidente Uribe, Santiago Uribe, fue privado recientemente de la libertad bajo el recurrente cargo que por años ha sonado en la palestra pública, cual es la presunta participación en la determinación de aberrantes crímenes como parte de la cúpula de la estructura endemoniada, denominada paradójicamente “Los Doce Apóstoles”.

Casos como el del condenado ministro de Agricultura Andrés Felipe Hurtado, el excomisionado de Paz Luis Carlos Restrepo, los exdirectores del Das, lo del exministro Diego Palacio sumado a lo de las chuzadas o interceptaciones telefónicas a opositores y las altas cortes, y los más de 50 congresistas condenados por parapolítica que respaldaron a Uribe en su gobierno entre otros, brindan un contexto sobre prácticas de corrupción y ayudan a construir un mapa de riesgos y que incluya a todos los posibles responsables. Hasta ahora ha quedado claro que ni para la Secretaria de Transparencia ni para la Fiscalía los hijos de Uribe han sido investigados para determinar el alcance de sus nexos con el Zar de la Chatarra.

Los hijos de Uribe evitan ser investigados, en lugar de procurar que así sea para aclarar su situación judicial ante los estrados judiciales y no desde la curul de su padre, en el senado de la República, y así se sustraen a la justicia.

La cortina de humo de persecución a los hijos de Uribe

El clan Uribe no está por fuera ni por encima de la ley. Nunca que se recuerde los integrantes del clan Uribe han dicho que están dispuestos a que se les investigue, que se determine con plenas garantías de imparcialidad y justicia si son culpables o inocentes, y al hacerlo se han sustraído al principio de igualdad ante la ley que aplica para el resto de mortales que habitamos esta patria de Bolívar y Santander.

Siempre que haya elementos de juicio suficientes no solo a los Uribe sino a cualquier colombiano(a) no solo se les puede sino que se les debe investigar, sin embargo estos aún no son objeto de investigación aun pese a haber reconocido tener vínculos con el denominado “Zar de la Chatarra”, el capo de la mayor defraudación a la DIAN por exportaciones ficticias de chatarra.

Los hijos del presidente Uribe, Santiago y Tomas Uribe, -futuros candidatos a la presidencia hereditaria de Colombia- no piden que se les investigue sino que exigen que no se les investigue, y para ello echan a rodar el montaje de la persecución, por parte de la Secretaria de Transparencia. ¿Por qué no quieren que se investigue sus nexos con el Zar de la Chatarra? ¿Por qué tratan de imponer una excepción a la regla de derecho del país de ser investigados incluso antes de ser investigados, pues en manera alguna fue así?

El presidente y hoy senador Álvaro Uribe abusando de su inmunidad parlamentaria señala a Camilo Enciso Director de la Secretaria de Transparencia

Los infundados cargos contra Camilo Enciso, estratégicamente los formula el hoy senador Álvaro Uribe para evitar cualquier denuncia por injuria o calumnia, al efectuar tales afirmaciones directamente en lugar de haberlas efectuadas con valor civil sus propios hijos Santiago y Tomás Uribe.

Olvida dicho señalamiento que fue el propio presidente Santos, quien en el 2011 destapó el multimillonario escándalo de las devoluciones por exportaciones ficticias en la DIAN, cuando Camilo Enciso no soñaba con ostentar el cargo por el que se le acusa. A Enciso se le acusa de actos y hechos que ocurrieron incluso desde dos o tres años antes de ser Zar Anticorrupción hoy Secretario de Transparencia. Según Uribe los actos de corrupción de Enciso serian entre otros no pertenecer al grupo político del presidente Uribe, ni de sus seguidores, y sobretodo hacer cumplir con su deber, respetar la dignidad de su cargo, y la igualdad ante la ley en semejante latrocinio al Estado y al ejecutivo, en más de medio billón de pesos.

Cuando la Secretaria de Transparencia monitorea tales hechos no hace otra cosa que cumplir con su deber, repudiar la delincuencia organizada a nivel de moralidad pública y defender el patrimonio de los colombianos, conforme a mandatos nacionales e internacionales como los Convenciones MESISIC y UNCAC, el Estatuto Anticorrupción, la ley de lucha contra el Soborno Nacional y Trasnacional. No fue Camilo Enciso ni antes ni después de llegar a la Secretaria de la Transparencia, ni esta, ni el propio presidente Santos para decirlo con claridad quien le presentó a los hijos del presidente Uribe para que estos realizaran negocio múltiples con el Zar de la Chatarra. Además leyendo las declaraciones juramentadas publicadas, en ninguna de ellas se menciona ni a la Secretaria de Transparencia, ni a su director Camilo Enciso.

Uno de los señalamientos refiere a la vinculación de Carolina Perdomo

El senador Uribe, manifestó equívocamente que Carolina Perdomo había sido contratada por Camilo Enciso, Director Anticorrupción de Santos, cuando se ha podido constatar que cuando este ingresó a la Secretaria de Transparencia, 24 de octubre de 2014, aquella ya había sido vinculada casi un año antes, 26 de noviembre de 2013, por su predecesor Rafael Merchán.

Además Carolina Perdomo, es hija de del primer matrimonio de un tío del Vicefiscal Perdomo, y el concurso del este en el desarrollo profesional de aquella ha sido sencillamente ninguno.

Uribe señala tal parentesco para inferir una relación perversa entre los Perdomo contra los Uribe, pero en cambio ese parentesco resulta virtuoso en el caso de su dinastía; cualquier otro parentesco es sospechoso menos el suyo propio.

Lo anterior deja claro como Camilo Enciso ha sido quizás uno de los Secretarios de Transparencia más activos pero igualmente más discreto y de bajo perfil en mucho tiempo, le ha aportado como pocos innumerables y notables herramientas anticorrupción al país como la ley Anticontrabando, la redacción y expedición de la ley contra el soborno nacional y trasnacional, obteniendo el visto bueno dela OCDE recientemente, implementación dela ley de trasparencia y acceso a la información, , la formulación del compromiso de gobierno Abierto, la guía de transpirenaica para partidos políticos, y la activación de la Comisión Nacional de Moralización entre otros.

Funcionarios del Estado como Camilo Enciso que gozan de transparencia e independencia frente a los poderes públicos, y enfrenta a los carteles de la corrupción como el Cartel de la Chatarra, lo que parece incomodar al clan Uribe, o que con dignidad y gestión no se doblegan ante un expresidente como en el caso de la cabeza de la dinastía Uribe, no solo debieran ser exaltados sino promovidos en el controversial servicio público.

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