La galería Sextante cada vez tiene más espacios para exposiciones, pero lo más maravilloso que tiene es el ánimo de lealtad y consecuencia que siempre la ha caracterizado, tanto con sus artistas como de los galeristas.
Actualmente exponen los jinetes del Apocalipsis: Hugo Zapata, Luis Fernando Peláez y Antonio Samudio, que siempre están presentes en sus rondas nocturnas de inauguración.
El jueves siete de mayo se inauguró la exposición Geografías de Hugo Zapata. Para él la piedra es un objeto privilegiado dentro de los elementos del mundo, porque acumula en capas ocultas historia de paisajes interiores, mientras que el agua, el aire y el fuego se pierden en sus propios movimientos o combustión. Zapata trata de encontrar una vida detenida en argumentos sólidos que encapsulan etapas de unas leyendas sin contar y que Zapata construye esos recorridos, desde sus cimientos. Su brújula interior lo lleva y lo trae a distintos destinos, y por eso encuentra rutas geográficas de senderos cósmicos que han sido testigos del recorrido de la tierra. Nació con el sino antioqueño del destino marcado por una profesión.
Paisaje rescatado, 2012, Hugo Zapata.
Zapata busca en las vetas de la piedra los rastros de un pasado que ha quedado condesado en el tiempo. En una de sus obras expuestas construyó un río en vidrio que recorre bellas piezas que va armando un camino de geografía que atraviesa unas formas abstractas que son piedra tallada en pequeños cubos o, una línea irregular nos hace pensar en un paisaje real de un río que recorre desde la distancia lejana una historia topográfica. También expone Zapata sus instalaciones de sus ojos de agua que son la representación prehispánica del reflejo-espejo del universo que se asoma en el agua durante las noches de luna llena. La escultura de Hugo Zapata busca en las capas de tierra, la historia enterrada y encuentra a la estrellas, en la enormidad de universo de una piedra dulcemente tallada sigue el recorrido que le van sugiriendo las distintas vetas para encontrar la forma sugerida por la pieza que van cargada de sentimiento y magia.
De la serie El Rio, Luis Fernando Peláez.
Otro amigo artista que siempre lo acompaña es Luis Fernando Peláez, quien desde distintos objetos nos muestra esa realidad posible de un alma solitaria que mantiene diálogos sordos, monólogos de viajes, puertos, casas y maletas que trabaja con enorme pulcritud en distintos materiales. Su obra sobre el paisaje desolado es producto de una nostalgia atada al un romanticismo tridimensional que nos hace vernos vulnerables. Viejos arboles que se encuentran en una tormenta gris, son la expresión de la solidez de un hombre ante la adversidad y los paisajes marinos de playas aisladas, son la soledad del ser humano ante la inmensidad.
Antonio Samudio.
Antonio Samudio sigue pintando sus figuras irreverentes donde lo irónico hace parte de una paleta muy coherente. Sus figuras son seres con una conducta sexual tan evidente como inofensiva. No hay erotismo pero se insinúan un mundo de posibilidades de su deformada figuración. Un lenguaje muy propio y una paleta especial.
Hay que pasar por la galería.
Paisaje rescatado, 2012, Hugo Zapata.
Zapata busca en las vetas de la piedra los rastros de un pasado que ha quedado condesado en el tiempo. En una de sus obras expuestas construyó un río en vidrio que recorre bellas piezas que va armando un camino de geografía que atraviesa unas formas abstractas que son piedra tallada en pequeños cubos o, una línea irregular nos hace pensar en un paisaje real de un río que recorre desde la distancia lejana una historia topográfica. También expone Zapata sus instalaciones de sus ojos de agua que son la representación prehispánica del reflejo-espejo del universo que se asoma en el agua durante las noches de luna llena. La escultura de Hugo Zapata busca en las capas de tierra, la historia enterrada y encuentra a la estrellas, en la enormidad de universo de una piedra dulcemente tallada sigue el recorrido que le van sugiriendo las distintas vetas para encontrar la forma sugerida por la pieza que van cargada de sentimiento y magia.
De la serie El Rio, Luis Fernando Peláez.
Otro amigo artista que siempre lo acompaña es Luis Fernando Peláez, quien desde distintos objetos nos muestra esa realidad posible de un alma solitaria que mantiene diálogos sordos, monólogos de viajes, puertos, casas y maletas que trabaja con enorme pulcritud en distintos materiales. Su obra sobre el paisaje desolado es producto de una nostalgia atada al un romanticismo tridimensional que nos hace vernos vulnerables. Viejos arboles que se encuentran en una tormenta gris, son la expresión de la solidez de un hombre ante la adversidad y los paisajes marinos de playas aisladas, son la soledad del ser humano ante la inmensidad.
Antonio Samudio.
Antonio Samudio sigue pintando sus figuras irreverentes donde lo irónico hace parte de una paleta muy coherente. Sus figuras son seres con una conducta sexual tan evidente como inofensiva. No hay erotismo pero se insinúan un mundo de posibilidades de su deformada figuración. Un lenguaje muy propio y una paleta especial.
Hay que pasar por la galería.
