Los maltratadores no están locos

Los maltratadores no están locos

17 de septiembre del 2018

¿Será que en Colombia se sigue creyendo y sobre todo poniendo en práctica aquella expresión de antaño en la que se justificaban los golpes con: “porque te quiero te aporrio”? La verdad, nada más distante de la lucha que venimos dando como país desde hace varios años, acompañados por la comunidad internacional que promueve los derechos de las niñas, adolescentes y mujeres a través de unos compromisos claros en tratados y convenios en los que hemos aceptado participar y trabajar para erradicar las violencias de género.

Así mismo es importante reconocer la incidencia que la sociedad civil, me refiero a las organizaciones de mujeres a quienes se les viene escuchando y teniendo en cuenta para construir una sociedad más equitativa, menos maltratante, que aprenda a no humillar y sobre todo a garantizar ese derecho que tienen las mujeres de todas las edades a una vida libre de violencias como lo dice la política pública nacional de equidad de género en uno de sus ejes.

Voy a hacer mención de dos casos que nos indignan y que aún no entendemos de los últimos días, pero quiero hacer un paréntesis, eso no quiere decir que sean los únicos, mientras usted lee esta columna, le aseguro que muchas niñas, jovencitas, mujeres adultas y mujeres con discapacidad están recibiendo innumerables maltratos. Es nuestra triste realidad y lo más cruel de todo es que hay todavía quienes a estas alturas de la vida justifican o naturalizan este tipo de violencias buscando excusas para darle la razón al maltratador y lo más doloroso, decir que la víctima se los buscó.

El primer caso es el de la bebé que sale de su Jardín Infantil en el Valle del Cauca con una fractura en el fémur y así es entregada a su familia sin recibir explicación alguna y mucho menos con la alerta para llevarla a un hospital. La niña deberá pasar un buen tiempo con parte de su pequeño cuerpo enyesado debido al descuido e irresponsabilidad y hasta negligencia de quienes debieron esmerarse en su cuidado.  

Y el otro caso es el de la pareja de actores que luego de una discusión en su apartamento de México, cuyo detonante al parecer es que él le quita el celular para revisar los mensajes terminó en tremenda golpiza para la actriz Eileen Moreno por parte de su pareja. Después de eso han pasado muchas cosas, de las cuales todos hemos sido testigos a través de redes y medios de comunicación.

Aquí lo único cierto es que las violencias contra las mujeres se siguen presentando, que las cifras de casos atendidos aumentan, que esas generaciones que crecieron escuchando que “la letra con sangre entra” o “porque te quiero te aporrio” o que “en peleas de marido y mujer nadie se debe meter” transmitieron muy bien esos mensajes a las nuevas generaciones que ponen en práctica al pie de la letra y por qué no, hasta siguiendo el ejemplo con el que crecieron en sus casas, esa agresiva, dañina y peligrosa manera de relacionarse. 

En cambio ese que dice:  “del dicho al hecho hay mucho trecho” ese sí debería ponerse en práctica para que esos dichos, frases y refranes no sean tomados literalmente y más bien cada vez el trecho sea más y más largo y se pueda recurrir a la resolución de conflictos, al respeto, a la tolerancia, al control de los impulsos, para no caer en el abuso de poder y fuerza y reconocer que las mujeres no son una propiedad de los hombres y que muchos de ellos no pueden seguir creyendo que tienen el derecho de controlar las vidas de sus novias, esposas o compañeras.

Martha Ordóñez

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