Machitos, ignorantes o heridos

Machitos, ignorantes o heridos

28 de octubre del 2017

Hoy recuerdo a una persona cercana, que estaba pasando por un momento difícil hace 10 años y me decía: “Como envidio a las personas que pueden llorar”, Yo pensé inmediatamente… Él puede ser otra víctima del machismo, y con algo de asombro le pregunté: ¿Envidias a las personas que pueden llorar? Él me miró a los ojos y me dijo: “Revivo el mismo dolor que sentía acompañado por la rabia, a mis 5 años, cuando mi papá muy bravo y frunciendo el ceño, me gritaba “Mujercita”, “Usted es una debilucha”, “No sea nenita”, “Los hombres no lloran” y si yo asustado seguía llorando, él me silenciaba con una correa rosada, a la que le llamaba Manuelita. Ese nombre siempre me confundió, yo no entendía por qué se llamaba Manuelita y yo Manuel. Hoy nuevamente y después de tanto tiempo, a mis 70 años de vida, sigo confundido. Lo único que le pude decir a Manuel en ese momento, fue: “Posiblemente tu papá estaba igual o más confundido que tú”.

Hoy diez años después puedo decir que se me llena el corazón de tristeza, al ver con mucha frecuencia, que el mundo está lleno de Manueles. Manueles maltratados, víctimas de más Manueles maltratados, a causa de las heridas, el desconocimiento y la impotencia.  Repitiendo historias a través de las generaciones, llenos de dolor y rabia, camuflados en la absurda apariencia del no siento y a mí ni me pasó ni me pasa nada. Como si la lealtad a esa creencia que se forjó a través del maltrato psicológico, borrara las secuelas, que a leguas brota en reacciones agresivas hacia los hijos, la pareja y personas que en el camino de la vida, reviven las heridas que nunca sanaron con curitas o vendajes llamados “Yo soy un hombre”.

El ser hombre no es igual a no sentir.

El sentir, no es no ser hombre.

La sensibilidad no es antónimo de fortaleza.

La fortaleza crece en la medida en que se conocen, identifican, aceptan, expresan y manejan los sentimientos de forma adecuada, no en la medida en la que se ocultan, se niegan o se camuflan detrás de la agresión.

Alto “YA”, transformemos el desconocimiento, prevengamos heridas, acabemos con los  Manueles, como una de las forma con las que podemos  sembrar fortaleza verdadera.

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