Una mamá que se rebeló

6 de mayo del 2011

Madre no hay sino una

“Creo que se necesita un padre para Gobernar la casa. Se necesita una madre para que te ordene la ropa. Y un hermano o una hermana para discutir.” Ian, 15 años

Querida mamá:

Como se acerca el Día de la Madre, considero pertinente aclararte algunas cosas. Sé que no eres muy amiga del correo electrónico, pero en este caso lo he preferido, pues he llegado a la conclusión de que contigo no se puede hablar. Menos si es de cosas que no te gusta escuchar, empiezas a decir pendejadas porque tú no nos entiendes.

Para la celebración, mis hermanos y yo queremos un almuerzo en tu casa. No sé si te habrás dado cuenta de que la situación económica está muy difícil, así que es mejor no botar la plata en restaurantes, pudiendo comer más rico en tu casa. Puedes hacer algo fácil y rápido, como unos fríjoles, un ajiaco, un sancocho o una lasaña. Eso sí, si vas a hacer fríjoles, que sean con unas arepitas, patacones, hogao y unos chicharrones hechos por ti, que te quedan crocanticos. Si es ajiaco, que no falten el aguacate y el sorbete de curubas frescas que haces tan bien. La lasaña, que sea mixta y con bastante queso, la última que nos diste estaba bastante seca. Y no olvides una ensaladita, a todos nos gusta y hace mucha falta. Por el pan no te preocupes, en la panadería de tu esquina lo consigues fresquito el mismo día. Seremos sólo la familia, ya sabes, mi papá, la abuela Lola, tus cinco hijos con nuestros cónyuges y tus 12 adorados nietos. Lo más seguro es que Ligia lleve su niñera, por lo de los gemelos, y de pronto llegan el tío Pedro con su nueva esposa, a la pobre no la reciben en ninguna otra casa de la familia.

De regalo te vamos a dar entre todos esa nueva lavadora que tanto necesitas. Con el trajín de lavar la ropa de casi todos nosotros, es más que justo que en este día tan especial puedas estrenar una. No sabes lo afortunada que eres al disponer de espacio suficiente donde colgarla, pues nuestros apartamentos no tienen suficiente, el patio de ropas lo hemos convertido, unos en estudio y otros en cuarto de música –vieras los progresos que ha hecho Manuel con la batería, ese día la va a llevar a tu casa para que lo disfrutes-. Estamos seguros de que con éste regalo sí vas a quedar feliz, no como en los años anteriores que te quejabas bien porque las ollas no eran de teflón o porque no necesitabas ceniceros –dizque ya nadie fuma, pero mi esposo y yo sí- o porque el radio para la cocina no tenía FM. Además, el saquito morado que te di el año pasado ni siquiera te lo has estrenado, tan apropiado que es para señoras de cierta edad.

No te preocupes porque la reunión se pueda alargar, igual ya todos tenemos planes para después del almuerzo. Nuestras suegras no saben cocinar, ni les gusta, así que vamos a pasar el resto de la tarde donde los respectivos, unos viendo película, otros algún concierto, o simplemente charlar o salir por ahí a pasear, sabes cuánto nos gusta a todos compartir con la gente que queremos. Tú te puedes quedar tranquila con mi papá, mientras él descansa de su juego matutino de golf y reposa los vinitos que se habrá tomado con el almuerzo. Te diría que puedes aprovechar para pasear al perrito, pero lo más seguro es que él también esté rendido después de la excitación de la visita. O que leas algo, pero sabemos que no entiendes los libros sobre economía y política, que son los que compra mi papá.

Todo el plan está organizado para que puedas disfrutar al máximo esta merecida celebración, para que después no creas que nadie piensa en ti. Aunque no te quejas, sólo el pensar en que ya llegaste a la edad en que las mamás se vuelven insoportables con sus chocheras, preferimos curarnos en salud, como dicen.

A pesar de que creas lo contrario, siempre queremos lo mejor para ti.

Con amor, Pepita

Querida Pepita:

Agradezco mucho tu correo. Todo me ha quedado muy claro, así que yo también quiero decirles que no tienen ningún motivo para preocuparse por la celebración. Nadie quiere que ésta acabe como la anterior, en un restaurante típico con chiflamicas cantándome “Yo también tuve 20 años”, todos borrachos y furiosos por lo cara que estuvo la cuenta y peleando por a quién le tocaba llevarme a la casa.

Me parece perfecto lo del almuerzo en mi casa, en la nevera les dejo todo, tal como le gusta a cada uno, no es sino calentar y servir. Rápido y fácil. Después de que dejen todo limpio, por favor arropen a su papá, el pobre queda exhausto después de cada reunión familiar.

Por regalo, no se pongan a gastar su platica en cosas superfluas, sé lo mucho que les cuesta llevar el ritmo de vida que llevan todos, con tanto gasto en colegios caros, clubes, las cuotas de los carros, atender a sus amistades, los viajes, las fincas, la ropita fina que me traen para que se las cuide como toca. Ahí les dejo, vueltos a empacar de una vez los regalos que me han dado en años anteriores –las mamás pensamos en todo y ustedes viven en un corre-corre agotador-, que he conservado con mucho cariño y aprecio, no es sino que actualicen la tarjeta y pongan los nuevos dibujos de mis adorados nietos, tan artistas todos. Siento mucho perderme el concierto de Manuel, y seguro los demás se animarán a tocar la guitarra eléctrica y a cantar esa música moderna tan especial.

Me alegro mucho que tengan planes para después, así no tienen que soportarse unos a otros mucho tiempo y tener que poner cara de familia feliz por mucho rato. Lástima que no lleven suficiente tema para luego hablar unos de otros, criticándose mutuamente, con lo mucho que disfrutan recordando cada detalle! No hay nada mejor que las anécdotas familiares. Recordar es vivir.

Yo me voy de viaje por un tiempo. Sé lo afortunada que soy por tener, no sólo el espacio suficiente para colgar la ropa lavada, sino por todo lo demás: tu papá que siempre está pendiente de todo y que asume los gastos como un héroe, ustedes siempre tan cariñosos y comprensivos a pesar de que no tengan tiempo para decírmelo, con sus múltiples ocupaciones tan importantes. Como yo decidí de joven dejar el trabajo por criarlos a ustedes, ya no es mucho lo que tengo para hacer. Y, como bien dices, ya tengo esa cierta edad a la que no contratan a nadie y mis chocheras no me dejarían adaptarme a un nuevo oficio. Sé que en ninguna parte del mundo encontraré nada mejor que lo que tengo con ustedes y con su papá, con la familia toda. Soy la reina de la casa. También yo quiero lo mejor para todos, pero ya sabes lo insoportable que soy, lo escucho a cada rato. Pero hay algo, no sé explicarlo y menos escribiendo en un computador de café Internet que no manejo bien, que siento ganas de explorar. Mirar otras cosas, charlar con otra gente, conocer otros lugares, revisarme a mí misma. Las mamás no deberían irse de casa para encontrarse a ellas mismas, dirán ustedes. Tal vez tengan razón: primero debo descubrir qué es eso de poder ser uno mismo.

Te quiero mucho, Mamá

Una madre es una persona que se preocupa por ti cuando tardas y te grita en cuanto vuelves.” Sue, 12 años

Las citas fueron sacadas del libro “Familias Felices, la vida en familia vista por los niños”, de  Richard y Helen Exley, Ediciones 29, Barcelona

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