Maduro y el efecto boomerang

8 de julio del 2016

Qué ha pasado con los cientos de deportados? ¿Qué ha sido de la reivindicación de sus derechos?

En toda una bomba social se terminó de convertir la frontera con Venezuela. Al cierre limítrofe que lleva diez meses, se sumó la crisis humanitaria por la que atraviesa el vecino país. La ‘avalancha’ que protagonizaron cientos de madres venezolanas en busca de alimentos en Cúcuta el martes pasado, así lo confirma.

Lo que hace un tiempo era para el presidente Nicolás Maduro una salida para enfrentar el contrabando y los grupos paramilitares, hoy se le ha devuelto en un efecto boomerang contra su propio pueblo, acorralado ante el desabastecimiento.

Y es que paradójicamente la escena ya no es la de cientos de colombianos que son deportados de Venezuela, si no la de centenares de madres venezolanas que desesperadas quieren ingresar a Colombia en búsqueda de comida.

Esto demuestra una vez más que las razones que llevaron a Maduro a cerrar la frontera fueron una cortina de humo para no enfrentar la crisis económica y política por la que atraviesa.

Y aunque se ha querido hacer ver como positiva esta medida, es sabido que el contrabando de gasolina, de ganado, así como el paso de droga por parte de grupos armados ilegales, sigue existiendo con la complicidad de las autoridades del vecino país, es decir, la frontera fue cerrada para los ciudadanos de bien.

En medio de este panorama el gobierno colombiano continúa de forma inexplicable su silencio cómplice en medio de las grandes pérdidas económicas para el país y del sufrimiento de los habitantes de frontera, así como de los deportados.

Como lo dije en su momento, el presidente Santos sigue esclavo de Nicolás Maduro por su influencia en la mediación en el proceso de paz con las Farc, y otra vez, como en septiembre de 2015, vuelve a jugársela por la guerrilla con un nuevo acuerdo, dejando en un segundo plano este asunto.

Así las cosas ¿Qué nos puede esperar durante la implementación de las zonas de concentración de las Farc en la medida en que cinco de ellas están ubicadas en zonas limítrofes con Venezuela?

Es así como al sol de hoy no hay avances diplomáticos concretos para reabrir la frontera, a pesar de las reuniones de los ministros de Relaciones Exteriores y de los ministros de Defensa.

Diez meses después me vuelvo a hacer las mismas preguntas ¿Qué ha pasado con los cientos de deportados? ¿Qué ha sido de la reivindicación de sus derechos? ¿Qué ha pasado con sus bienes en Venezuela? ¿Qué ha pasado con sus trabajos? ¿Qué ha pasado con la reunificación con sus familias?

A pesar del aparente mundo perfecto que nos quiere vender el Gobierno con los acuerdos con las Farc, no podemos olvidarnos de nuestros compatriotas que fueron maltratados y humillados por un supuesto garante que quiere la paz para Colombia.

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