Matamoros: ¿piedra en el zapato de quién?

28 de abril del 2011

La salida del General Matamoros fue un golpe fuerte para las tropas del Ejército Nacional, para los altos mandos de las fuerzas, y para la opinión pública porque el alto oficial se desempeñó durante décadas como un militar tropero, hombre virtuoso, decente, de hoja de vida limpia, capacidad de liderazgo y gestión impecable.

Mucho se habla en corrillos y reuniones sobre el tema, se dice de rivalidades entre él y el almirante Cely, cosa que no creo cierta, porque ambos son de carrera castrense larga, ambos líderes preparados, cultos y probos.

Entonces, ¿qué pasó? El general Matamoros es un soldado ejemplar con altas calidades estratégicas y tácticas, se ha destacado como hombre serio y con criterio, y por eso muchos colombianos rechazamos el atropello al buen nombre de un general a quien lo único que debemos decirle es: gracias. Nunca un militar de alto nivel como él intrigaría a su mando, con filtraciones del caso “Tolemaida Resort”, con componendas de que el almirante no sabe nada de combate estratégico terrestre, ni puede decirse que el general se molestó por la no adquisición de unos tanques blindados chinos; no hace falta ser experto en armamento para saber que su procedencia no es garantía de durabilidad y resistencia. Estoy seguro que en su criterio él lo tenía claro, tampoco creo justo que se le endilgue la intriga más baja de oponerse a que se le asignara al Comandante General el apartamento fiscal del Cantón. Le preguntaría a los retirados que hacen circular esos rumores si son chisme ó más bien, ¿un chiste?

Las fuerzas militares son una institución con alta aceptación y popularidad en el ideal colectivo, consideramos que la decisión no tiene vuelta atrás, desde luego, pero pedimos por el bien de la institución de la fuerza no hacer reparos al gobierno por su decisión discrecional, pues acertada o no, popular o no, es el gobierno quien la tomó por solicitud del ministro de la guerra.

Al general mil gracias por sus servicios, nuestra admiración y respeto. Ahora cabe preguntarse si el ministro Rivera usó la frase: “es mejor salir de uno que de dos”, si es así, ¿dentro de los dos estaría él?

Creemos que la ciudadanía siente que la seguridad ha pasado a un tercer plano y que la presión de la fuerza va en descenso. Ojalá todo esto no tenga un hilo conductor con decisiones estoicas de hacer un falso intento de proceso de paz cuando lo que hay que hacer es presionar militarmente. Debemos entonces preguntarle al ministro Rivera sobre la política de fronteras, la intensificación de combate terrestre y el avance a la captura de el número uno de las Farc ¿será que debemos volver a los tiempos de un ministro de guerra militar?

Queda un manto de duda frente a la decisión del ministro porque si aquí alguien merece el calificativo de intrigante debe ser Rivera, no un general, un militar que por décadas está prestando su servicio al país, o preguntémosle ¿por que decidió hacer la contratación del Ejército, Armada y Fuerza Aérea en conjunto? ¿Cuál fue el criterio para ello? ¿En qué se fundamentó? Por lo pronto el Estado debe garantizar un trato digno a este gran general, velar por su seguridad y esperar que vientos corren en unos meses por la cartera de Defensa.

@g_rodriguezm

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