Medicina un arte indivisible

17 de noviembre del 2010

En esta época de opuestos, de dualidad, en la que dominan las posiciones antagónicas de lo  “mío o lo tuyo”, de “estás conmigo o contra mí”, de “ésta es mi verdad, no la tuya”, de “lo mío es lo bueno, lo tuyo lo malo”, en ésta época, lo “nuestro”, se vuelve esquivo.

Así sucede con la medicina. La hemos encasillado en dos corrientes que con frecuencia se suponen contrarias e irreconciliables. La  volvimos alópata, tradicional, convencional, en contraposición con la bioenergética, alternativa, complementaria. La hemos vuelto la mala y la buena, la reduccionista y la holista.

Los médicos por su parte nos hemos vuelto: los que escuchamos y aquellos que no lo hacen; los que vemos al paciente integralmente o los que se circunscriben; los que tenemos un panorama espiritual y los que no; los encargados de la salud o aquellos que solo ven la enfermedad.

En una mirada más profunda encontramos la sencillez de la medicina como la rama del conocimiento humano que con sabiduría, estudia y se encarga de la salud y su complemento, la enfermedad. Este arte  y ciencia, de guiar a los compañeros de existencia en su cuidado personal, en curar el cuerpo y sanar el alma. Todo con el fin último de acercarnos a la muerte de frente y sin temor.

¿Por qué una, única e indivisible medicina?

Porque el Ser Humano es único e indivisible. La persona es una, con su alma, su cuerpo, su mente. Con sus más variados componentes desde el básico como la célula, hasta el más sutil como la energía espiritual. Porque a pesar de la fragmentación, (órganos, aparatos, hormonas, enzimas, cuerpos etéreo, astral, chakras) sobresale la relación e interacción de todos estos, como la característica absoluta e indispensable para su existencia.

Porque la medicina como arte y ciencia es indivisible. Porque su eje central es la salud del individuo, aunque sus componentes sean múltiples, espíritu, mente, emoción, cuerpo, ambiente (E.M.E.C.A.) Porque igual importancia merece el estudio y comprensión de los más intrincados mecanismos biológicos, como el develar la estructura energética y su conexión con las leyes espirituales. Porque ambos enfoques se requieren y complementan, así en un primer vistazo parezcan tan disímiles.

Porque el médico en nuestra sociedad sólo es uno, el formado académicamente en la universidad. Con sus conocimientos psicológicos, sociales, moleculares, entre otros muchos, se unen a su esencia como persona, sus valores, creencias, actitudes. Porque el médico como persona no puede substraerse en su mente y emociones al relacionarse con ese otro ser humano que llamamos paciente, la empatía no la puede dejar de lado. Porque su objeto de estudio sigue siendo único, el SER HUMANO. Porque aunque mas adelante tomemos rumbos diversos y nos especialicemos ya sea en alguna de las disciplinas biológicas o en alguna de las “alternativas”, fuimos formados con las mismas bases.

Afortunadamente, algunos y tal vez ya muchos médicos, han optado por integrar en su ejercicio profesional, como médico general o como especialista las diversas técnicas terapéuticas.

Y la medicina sigue siendo una sola, porque los elementos terapéuticos aunque muy variados, finalmente se enfocan en una sola persona para mantener su salud o curar la  enfermedad. Porque el médico decide estudiar y aplicar unos pocos o una importante combinación de ellos. Si son pocos podrá enfocarse en situaciones muy especiales, críticas y ayudará en ellas, si son muchos podrá ofrecer una medicina amplia ejerciendo desde lo general.

La diferencia de unificar o dividir la medicina radica en el punto de vista desde nos enfocamos. Está en nuestras creencias. Está en la forma como ejercemos. La diferencia está en el médico, como persona y no en la medicina. Es el médico quien se convierte en reduccionista u holista, independiente de que se considere alópata o bioenergético.  Está en el médico el tomar uno u otro rumbo.

Finalmente, cada médico tiene algo para ofrecer. La sabiduría del paciente radica en escoger la combinación y momento adecuado para recibir cada enfoque terapéutico. Día a día existe más conciencia de que está en manos de la persona el mantener hábitos de vida saludables y cuando llega la enfermedad escoger dentro de las opciones terapéuticas y de vida, las que desea para reconstruir su salud o llegar a una muerte digna.

En ésta época existe un camino, la unificación. Ésta es la propuesta del artículo. Te invito a reflexionar si en tu vida unificas con mayor frecuencia o separas más a menudo. ¿Respecto a tu salud, utilizas todo lo que la vida te ofrece, o te centras en unas pocas alternativas? Buen viaje a tu interior.

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