Mi delito: Comer empanadas de la calle

21 de febrero del 2019

Opinión de Andrés Hernández

Como parte de una medida absurda, la policía colocó una multa de más de ochocientos mil pesos a un hombre solo por comprar una empanada en la calle, como si eso fuera un delito de lesa humanidad o si se tratara de un daño en bien público y peor aún, que llegase a generar un  insulto a la patria.

Pero lo que sí es claro, es que si la medida perdura, me deberán meter a la cárcel porque no sé cómo voy hacer para pagar tantas multas por el delito de comerme una empanada de solo carne, arroz con carne, papa con carne o una deliciosa de pollo con champiñones, que gran delito seguirle comprando a la “Veci” la empanada, que delito comprarle a las monjas la empanada a la salida de la iglesia (Vale aclarar que solo voy a comer la santa empanada, ya que mis creencias son distintas, pero benditas sean) o comer empanadas cerca al campin o en la 45 con caracas… Que gran delito comer de las empanadas de Lulu en el Congreso, y que gran delito comer la empanada con avena de San Victorino.

Lo mejor de cometer este gran delito, es que una empanada sin picante no es empanada, y ahora si que es gran picante, porque usted compra la empanada y se vuelve caliente la corrida para que el policía no lo agarre, caliente situación, ahora tendremos el cartel de la empanada, ahora seremos terroristas disfrazados de guacamole al mejor estilo de las películas.

Me imagino que ahora el código de policía será como 5 años por la compra de empanadas, 10 si la lleva con guacamole, 20 si es con suero costeño, 25 si es ají de tomate, cebolla y cilantro y 100 si usted es de los que le agrega piña o mora (A esos si deberían darle cadena perpetua).

Pero si eso será de esa manera, deberían también colocarle la multa a los policías que a media noche van a comer gallina o sancochito en la 13 con 50 en “Caldo Parao“ porque si usted pasa a media noche, hasta fila hay para ir a comer, que por cierto es delicioso.

Ahora bien, luego de pasar por la risa y la burla de todo este caso, si es un precedente para decir que las autoridades no tienen nada más que hacer, que fregar a todas aquellas personas que no han podido conseguir un empleo estable y que toman la decisión de madrugar a moler la masa, a preparar el relleno y a moldear las empanadas, para llevarlas a las entradas de los colegios, universidades, trabajos, como una forma de ganar el sustento diario y tener que comer al otro día.

La solución no es colocar multas a quienes compren ni mucho menos decomisar a quienes venden, la solución es formalizar ese trabajo, ayudar a los vendedores ambulantes que son quienes venden las mejores empanadas de la ciudad y darles una mano para que puedan tener un trabajo digno, sin necesidad de que llegue la policía y les arrebate poco o mucho que han logrado sacar para la venta, que no tengan que correr y cuando se dan cuenta ya todas las empanadas se despedazaron (Eso sí es un delito de lesa humanidad y merece todas las investigaciones del caso, CSI, la CIA y todas las entidades necesarias para descifrar el crimen de la empanada de solo carne con guacamole).

La empanada se respeta, no más atropellos a estas delicadas pero deliciosas, no más atropellos con estos pequeñas amigas que nos salvan de una gastroenteritis, no más atropellos contra las manos poderosas que le dan el sazón de este comestible que debería ser declarado como patrimonio nacional, no más violar los derechos y maltratar a las personas que se rebuscan el diario vivir.

A las calles todos, vamos a luchar por la empanada y por los derechos de los venderores que merecen al igual, todo el derecho de un trabajo digno.

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