Midiéndoles el aceite

28 de agosto del 2011

En las campañas electorales se tasa la categoría de los dirigentes políticos. Me refiero al alcance de sus ideales, la firmeza de sus convicciones, el compromiso con la sociedad su coherencia su rectitud. Desde ese prisma es legítimo hacer valoraciones sobre la calidad de la política que se hace en el país y medir a […]

En las campañas electorales se tasa la categoría de los dirigentes políticos. Me refiero al alcance de sus ideales, la firmeza de sus convicciones, el compromiso con la sociedad su coherencia su rectitud. Desde ese prisma es legítimo hacer valoraciones sobre la calidad de la política que se hace en el país y medir a ojo de buen cubero si el horizonte de los colombianos sería promisorio en manos de ciertas personas, aceptada la premisa de que la suerte de las comunidades depende en buena parte de las personas que las representan y las conducen. Las elecciones de alcaldías y gobernaciones ponen a prueba por estos días a los responsables de la política y sus comportamientos permiten hacer apreciaciones al respecto. Pongo algunos casos sobre la mesa.

Empiezo por mi Partido Liberal. He visto múltiples ejemplos de avales entregados por Rafael Pardo que producen náuseas. La alianza que cohonestó de los hermanos Cristo en Cúcuta con un tipo Suárez que sacaron esposado de la campaña para llevarlo a la cárcel donde pagará 27 años de condena es solo parte del vomitivo. Los casos de insensatez son incontables. Pardo no es en realidad jefe político, es agente dócil de los intereses del clientelismo. Sectores sanos y trabajadores del liberalismo quedaron golpeados y defraudados por la laxitud y la falta de carácter de Pardo.

El caso de Cambio Radical, el partido que dirige Germán Vargas bajo la sombra, es elocuente. Repartieron más de 300 avales entre criminales e individuos indeseables. Ante semejante monstruosidad resolvieron entregar tamaño basurero a Carlos Fernando Galán para que lo aseara. Este joven asumió a la torera el trabajo de asepsia con enormes riesgos personales que espero se superen. La faena enaltece a Galán pero hunde a Vargas y a los lugartenientes que utilizó en el despropósito de diplomar con títulos de su partido ese largo rabo de desechables.

El caso de Enrique Peñalosa candidato a alcalde y Lucho Garzón vocero de los verdes es deplorable. Se les ve chiquitos debajo del ala de quienes fueron sus contradictores pocos meses atrás en las elecciones presidenciales y habían combatido a sus compañeros mediante procedimientos truculentos y repudiables. Este dúo abandonó sin rubor a Mockus y a Fajardo que arrastraron hacia su partido en las presidenciales el respaldo de cerca de cuatro millones de colombianos libres y esperanzados. El compromiso con esos electores no era de poca monta, pero Peñalosa y Garzón lo deshonran con sus actuales alianzas.

Me llama la atención el caso de Gina Parody. Esta joven es inteligente e interesante, aunque demostró falta de criterio y de madurez como otros jóvenes ambiciosos y calenturientos que se plegaron con desenfreno y sin censura al liderazgo de Álvaro Uribe, que se sabe causó a los colombianos y a las instituciones estragos y peladuras difíciles de sanar. Dos detalles me dejan mal sabor de la campaña de Gina Parody a la Alcaldía de Bogotá. El episodio de la encuesta que filtró con malicia a la prensa para manipular a la opinión y ahora el cuento de que Rudolph Giuliani viene gratis a ayudarle. Los honorarios de este señor agotarían el tope de cualquier campaña y podría ser que ella esté mintiendo para evitar sanciones. Delante de los casos de la encuesta y de su supuesto benefactor neoyorquino habrá que preguntarse ¿Será que la joven Parody no tiene apego a la verdad y a la transparencia? De ser así terminará fundida porque ni la gente es tonta, ni Giuliani tarado moral… no creo que este señor de tanto prestigio en el mundo se preste para burlar las leyes electorales colombianas…

Pero así como hay casos desdorosos hay otros decorosos que anuncian buenas noticias a las gentes. En general el debate de Bogotá es importante y los protagonistas tienen magnífico nivel. Petro, Mockus, Galán, Luna, Castro, Suárez son estupendos. En Antioquia el panorama es inmejorable con las figuras de Sergio Fajardo y Aníbal Gaviria que juegan en llave para la gobernación y la alcaldía de Medellín. Estos dos personajes transformarán la política paisa e impulsarán progresos sin precedentes en esta sociedad. En Atlántico elegirán a José Antonio Segebre gobernador y el acontecimiento será como una bendición. En Cali chocan de frente las fuerzas del bien y las del mal. Como en las películas de guapos, ganarán los buenos y saldrán de la batalla vitoreados como héroes…¡Bravo!

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