Milton Becerra y el espíritu del vacío

29 de julio del 2011

En la galería Alonso Garcés de Bogotá se presenta Milton Becerra. Un misterioso artista venezolano que reside en París desde hace muchos años y que se ha reinventado la conciencia del orden geométrico paralelo a movimiento cinético que siguió  Jesús Soto,  pero su geometría no se involucra con el movimiento óptico sino con la sensación […]

En la galería Alonso Garcés de Bogotá se presenta Milton Becerra. Un misterioso artista venezolano que reside en París desde hace muchos años y que se ha reinventado la conciencia del orden geométrico paralelo a movimiento cinético que siguió  Jesús Soto,  pero su geometría no se involucra con el movimiento óptico sino con la sensación inusual de un orden sin gravedad. Milton Becerra une la geometría a sus planteamientos donde retoma y da validez a un alma primigenia, al sentido de lo primitivo con la presencia de una piedra como paisaje que no conoce los ritmos caóticos de la civilización urbana. Por el contrario, la piedra suspendida nos invoca una ceremonia a y con lo natural.

El artista organizó  todo el espacio de la galería con una pulcritud geométrica. Fibras de distintos grosores, corresponden a  líneas continuas que sin unirse forman una malla espectral en un espacio vacío y, en el centro aparece amarrada  una gran piedra como la apropiación y representación del paisaje. Estos elementos producen un efecto sensorial interesante porque nos parece que se desafía ópticamente en sentido de la gravedad.

Se trata de una gran instalación que recorre todo el espacio de la galería. El orden de una malla  lineal  sostiene una enorme piedra amarrada en el centro del espacio. Ese lugar insólito, alto y aislado nos hace pensar en algo de magia. ¿Cómo diablos llegó a ese lugar y como se sostiene? Si los materiales parecen ligeros. O, también nos evoca el comienzo del cosmos, el meteorito en el espacio, el presentimiento de lo humano en el universo.

Pero ahí se encuentra suspendida en la mitad. Las líneas que son parte del ejercicio racional sostienen a la piedra con espíritu del viento. Esta sencilla pero compleja exposición reúne simbolismos, buscan envolvernos en un espacio que sobrepasa las connotaciones físicas y donde el peso sostenido se convierte en una ilusión plástica. Hay una solidez en lo ingrávido porque  el aire es el espacio plástico..

La estricta geometría de las cuerdas consiguen ser unas líneas rectas que de pared a pared evocan un orden y la piedra es un arquetipo natural del mundo espiritual primitivo.

Su trabajo me recuerda el del brasilero Ernesto Neto: las obras de estos dos artistas tienen como principio conceptual un manejo del espacio suspendido en el vacio, pero existe una gran distancia que tiene que ver con el punto de vista. Neto  habla desde la adversidad cotidiana del ser humano mientras Milton Becerra busca unir su mundo a ese espíritu perdido en la selva, entre los indios que no conocen la lengua de la civilización ni tienen el alma embalsamada en pavimento frío.

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