Miss Curve Colombia: Atípico

Miss Curve Colombia: Atípico

18 de diciembre del 2017

En un país ‘reinero’ como el nuestro, donde las aspirantes a ser coronadas como Misses se matan de hambre o pasan la vida en un quirófano sacándose la ‘grasita’ de un lado y trasladándola a otro. Donde para verse espectacular hay que tener las tradicionales medidas 90-60-90. Ver unas candidatas “curve”, como denominan a todas las pasaditas de peso, algunas con dificultad para caminar, redonditas por donde se les mire, desfilando en una pasarela orgullosas de su rotunda anatomía con la cabeza en alto, la mirada perdida en la lejanía como modelo profesional, ignorando los comentarios crueles de los presentes, es toda una novedad.

Causa admiración y cómo no, escepticismo. La pregunta es: ¿Tendrán futuro en los medios de comunicación como imagen de un producto o en el rol de presentadoras de televisión como ellas anhelan? Habrá que verlo.

Estas fueron las preguntas formuladas la noche de la elección de la primera Señorita Curve Colombia, celebrado en el exclusivo Carmel Club, con toda la parafernalia de rigor acostumbrada en los diferentes certámenes de belleza conocidos en el país.

Quince hermosas y valientes candidatas llegaron a la final del novedoso concurso. Fueron seleccionadas entre más de trescientas inscritas. Durante largos ocho meses se sometieron al rigor de la preparación y los ensayos como cualquiera de las que van a señorita Colombia.

En el camino quedaron tendidas más de 280. Pero quienes lo lograron estaban llenas de orgullo de su tenacidad, valentía y persistencia. Eso sí, el discurso fue el mismo para todas. “Unos kilitos de más no nos hacen inferiores al resto de las mujeres en Colombia”. Y tienen toda la razón, la mayoría son profesionales, mujeres autosuficientes económicamente, ejecutivos de altas empresas, dueñas de sus negocios con edades entre los 18 y los 35 años, que llevan orgullosas arrastrando sus pesos corporales.

Valga la pena resaltar el esfuerzo de los organizadores del evento. Pero sobre todo el respaldo de las grandes empresas que lo apoyaron. No fueron cualquiera. Entre ellas Falabella, Multinacional Chilena y muchas más. Eso se llama tener la mente abierta y mirar más allá de sus narices.

En promedio la mujer latina es ‘trozudita’, no es talla 00, 01, 02 o las que imponen los “genios” diseñadores de alta costura especialmente europeos. Las féminas reales de carne y hueso que se ven en las calles andan en un promedio de talla 12,14,16. Pero vaya usted a buscar ropa moderna de esas medidas a ver si la encuentra. ¡Claro que no!

Le toca a uno salir con la dignidad herida, con la cabeza en alto para no demostrar la rabia producida por las miradas misericordiosas de las dependientes de estos establecimientos de ropa. Por eso vale la pena resaltar la feliz iniciativa de este grupo de personas organizadoras del atípico evento.

Ellos sí saben por dónde va el agua al molino y no se estresan tratando de hacer adelgazar sus pupilas hasta el límite de la anorexia. Porque valga la pena hacer énfasis que todas las concursantes, eran o son dueñas de hermosos rostros, por eso también se le dio un premio a la ganadora, como a la mejor acompañante, mejor pasarela, etc.

Las chicas estaban orgullosas. Curiosidad encontrar a la representante de las tallas grandes como parte del Jurado Calificador, una hermosa mujer que hace algunos años concursó en Miss Mundo Colombia y con el tiempo subió de peso, pero conservando su sex-appeal.

Igual todos los señores la miraban con ojos golositos. ¡Ah!, y ni se imaginen que las candidatas andaban solitas. NO, que va, los novios las acompañaban y las barras también.

Desde ya se anuncia la segunda versión de “Miss Curve Colombia” para el 2018 y claro, una Academia de Modelaje para mujeres peso pesado que las ayudará en todo con las clases especializadas.

¡Felicitaciones y que sigan adelante! Es una oportuna iniciativa.

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