En modo “Pausa”

En modo “Pausa”

8 de noviembre del 2016

Obsesionados como estamos con que se logre finiquitar un nuevo acuerdo, en el que se incorporen los aportes de las personas que vetaron el anterior documento, y distraídos en las filigranas que nos quiere meter el ELN sobre una discusión deshumanizada que intenta hacer creer que la libertad se negocia como una res, se nos han olvidado otros temas igualmente importantes para Colombia.

La reforma tributaria, es uno de ellos. Ya han empezado a sonar voces que llaman a la necesidad de postergarla para el próximo año, lo que haría que sus efectos, una vez aprobada, no se empiecen a aplicar sino a partir del 2018. Y las urgencias fiscales ¿quedarán también aplazadas?

Porque el ministro Cárdenas que llevaba enmochilada su reforma estructural por varios meses, nos había pintado la catástrofe de no ser aprobada prontamente. Que no íbamos a tener plata para nada y mucho menos para el pos conflicto. Pero como el pos conflicto no llega todavía, pues la reforma menos.

En efecto, ya habían empezado a escucharse voces contrarias a los cambios fiscales, que confieso no entiendo por qué los califican de estructurales, si al parecer son meros ajustes a tasas ya existentes. Pero por supuesto no soy economista, ni mucho menos tributarista, pero la verdad es que llevamos muchos años y muchos ministros de hacienda prometiendo reformas estructurales al enredado estatuto tributario.

Cada nuevo proyecto de cambio vuelve a lo mismo, el IVA, la retefuente, los impuestos al patrimonio y uno que otro al que le dan un nombre rimbombante para hacer lo mismo, como el llamado monotributo que por lo que se logra entender es un gravamen a los ingresos, solo que de los comerciantes medianos y pequeños.

Bueno, pero de eso no quería hablar, sino de los aplazamientos que ha generado la paz y la tributaria es uno de esos proyectos que empiezan a verse amenazados. Entre otras razones porque nuestro nobel presidente dijo desde Inglaterra que uno de los mecanismos para la nueva refrendación del nuevo acuerdo sería el Congreso. En dicho caso nuestros honorables parlamentarios no tendrían capacidad legislativa sino para ese proceso que sería bastante complejo, porque muchos voceros del No estarían allí para hacer más ardua esa tarea.

Los proyectos de Vivienda y de vías parecen también un poco atascados y no directamente por el tema de la paz, sino por que quien los lidera ha tenido una actitud errática en la defensa de los dos temas principales de la agenda del gobierno: paz e impuestos.

Germán Vargas Lleras, en función de vicepresidente, al parecer ha sido menos solidario de lo que fue Angelino con Uribe. Ambos pasan por esos puestos agazapados esperando la oportunidad de ser los reemplazos permanentes de sus jefes. Angelino no escondía sus aspiraciones a lo que fuera, que terminaron siendo a la alcaldía de Cali y Vargas está desbocado haciendo política por la presidencia.

De manera que Santos, que no es tanto como lo alumbran, ni tan poquito que se deje quemar, parece haberle puesto un buen freno de mano a los recursos para las vías y la vivienda. No sólo porque la reforma trae IVA para las construcciones sino porque ya parecen haberse agotado o por lo menos no se las están dando a manos llenas como fue al inicio de este segundo mandato.

Habrá que esperar que el año termine con algún acuerdo a refrendar porque de lo contrario este país seguiría en estado de pausa, como parece estar en este momento.

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