Multiplicado por tres

6 de enero del 2012

En 15 años la economía colombiana se ha triplicado, jalonada por el sector petrolero y minero que ha crecido 10 veces en tamaño. Hoy la economía de la Costa Atlántica, por ejemplo, se mueve por la minería. La enorme mejora en las condiciones de seguridad ha permitido que de sólo 10 pozos de petróleo perforados […]

En 15 años la economía colombiana se ha triplicado, jalonada por el sector petrolero y minero que ha crecido 10 veces en tamaño. Hoy la economía de la Costa Atlántica, por ejemplo, se mueve por la minería. La enorme mejora en las condiciones de seguridad ha permitido que de sólo 10 pozos de petróleo perforados en 1996 se haya pasado hoy a 115, y de 2148 kilómetros cuadrados de exploración sísmica en el mismo año, hoy estemos en 20 962 kilómetros cuadrados.

No solo la mejora en seguridad dada por los certeros golpes a los terroristas y la desmovilización parcial de los paramilitares ha contribuido a este extraordinario crecimiento en un lapso de 15 años. También los cambios en la legislación petrolera han facilitado el salto. En 1996, pleno gobierno de Ernesto Samper, el presidente de Ecopetrol era Francisco Chona, de ingrata recordación. En un afán absurdo de absorber para el Estado los recursos petroleros modificó los contratos de asociación al punto que Colombia era el segundo país menos competitivo del mundo, después de Rusia.

La actividad petrolera se vino al suelo y era imposible hacer exploración sísmica en unos territorios nacionales dominados por la guerrilla terrorista donde los paros armados eran el pan diario. La USO era dueña y señora de Ecopetrol, infiltrada por el ELN, donde Barrancabermeja era su imperio.

Hoy, la inversión extranjera directa alcanza los 14 000 millones de dólares, cuando en 1996 era de escasos 5 000 millones de dólares, nuevamente jalonada por la inversión en petróleo y minas, que más que se triplicó, pasando de 800 millones de dólares a 3 000 millones de dólares. La producción petrolera es de 930 000 barriles diarios, tres veces más que en 1996 que era apenas 310 000 barriles diarios. Además, en dicho año, el 80% de la producción estaba concentrado en Cusiana-Cupiagua de la British Petroleum y Caño Limón de Oxy. Hoy hay innumerables compañías, muchas canadienses invirtiendo en exploración y explotación.

El fresquito que da la seguridad…..se nos olvida que las voladuras al oleoducto eran de 300 por año, casi una diaria, y la voladura de las torres de energía eran de 450 anuales. Y era físicamente imposible entrar a las regiones a hacer sísmica.

No sólo las buenas noticias son por el lado energético. En la década de los noventa era claro que para que el país saliera de la olla era requisito bajar la inflación a un dígito, lo mismo que el desempleo, y que el PIB creciera a más del cinco por ciento anual. En 1996 eran sueños imposibles. Pero con férrea disciplina monetaria y fiscal la inflación hoy es de 3,73% cuando en 1996 era de 21,6%.

El PIB, por su parte, ha tenido sólidos crecimientos entre 6% y 7% en los dos últimos años con una proyección de 5,5% para 2011. En 1996 la cifra era de 1,1%. Las exportaciones pasaron de 11 000 millones de dólares en dicho año a 46 000 millones de dólares en 2011 y el salto de las reservas internacionales fue de 10 000 millones de dólares en 1996 a 32 000 millones de dólares el año pasado, lo que confirma la premisa de que la economía colombiana se ha triplicado.

En 1999 soñábamos en lo que sería la economía colombiana sin violencia y terrorismo. Hoy estamos cosechando con un clima inmejorable para la inversión extranjera, mientras que algo nunca pensado está sucediendo: las empresas colombianas se han convertido en importantes inversoras por fuera de las fronteras.

Las muertes violentas y el secuestro han venido disminuyendo, el desempleo ha cedido, pero todavía hay tres grandes lunares: el funcionamiento de la justicia, la corrupción y las vías, que continúan siendo el gran obstáculo para un mayor crecimiento, productividad y disminución de la violencia pues se permitiría que las áreas marginadas como Urabá, Chocó y la Amazonía se integraran a la dinámica de la economía nacional.

Ni el brujo de la Fiscalía hubiera podido predecir el enorme salto que ha dado la economía colombiana al disminuir la violencia y mejorar la confianza inversionista. Hay que reconocerle esto al expresidente Uribe. Y quién mejor para ahondar en este camino y llevarnos por la senda del desarrollo y crecimiento que Juan Manuel Santos que se ha rodeado, el sí, de un excelente equipo.

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