Histórico acuerdo

13 de diciembre del 2015

Al término de dos semanas de duras e intensas negociaciones se logró pergeñar un texto.

En vísperas de la 21ª Conferencia de las Partes convocada por la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP21) en París, en la que se dieron cita por primera vez en la historia 195 presidentes y jefes de Estado, el Secretario General de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) manifestó que “2015 será el año más caliente desde que existen registros”. Y estos dan cuenta de que la temperatura media del Planeta, hoy en 15 grados centígrados, ha aumentado hasta la fecha 1 grado adicional con respecto a la temperatura media de la era preindustrial, a sólo un grado del umbral de la temperatura que según los estudios científicos sería soportable para el medio ambiente y para la sobrevivencia de los seres vivos en el globo terráqueo.

De allí que, por fuerza de las circunstancias, se impusiera como un imperativo para la comunidad internacional la necesidad de impedir que el termómetro llegue a marcar temperaturas que superen dicho umbral. Dijo Mandela que “siempre todo parece imposible, hasta que se hace” y este es el caso. Contrariando los malos presagios de los agoreros de los fracasos, esta vez se llegó a un consenso sin precedentes, fijándose la meta de frenar el aumento de la temperatura, de tal modo que se pueda acotar “muy por debajo” de los dos grados con respecto a los niveles que precedieron la Revolución industrial, al tiempo que se compromete a hacer esfuerzos para que “no supere los 1.5” grados.

Al término de dos semanas de duras e intensas negociaciones se logró pergeñar un texto, que si bien “no es perfecto”, como lo admitió el representante sobre Cambio climático de China, “no nos ha impedido dar un paso histórico”. El Presidente Obama fue más lejos, al considerar el Acuerdo al que se arribó como “el más ambicioso de la historia de la lucha contra el cambio climático…El mundo se ha puesto de acuerdo en torno al pacto que necesitábamos” Y remató diciendo que ahora los ciudadanos “podemos confiar en que el planeta estará en mejores condiciones para las generaciones futuras”. Este es “el primer acuerdo universal de la historia de las negociaciones climáticas”, puntualizó el Presidente de Francia François Hollande al momento de presentar a la plenaria el texto final de la Declaración.

Es de destacar que aunque un texto como este no deja satisfecho a todo el mundo, las organizaciones ambientalistas caracterizadas por su mayor activismo y que suelen ser maximalistas, no dudaron en ponderar la importancia de lo logrado en esta Cumbre por la salvación del Planeta. Mientras que según Tasneem Essop, jefa de la delegación de WWF para las negociaciones climáticas en París, este Acuerdo “envía una fuerte señal de que los gobiernos están comprometidos a estar en línea con lo que dice la ciencia”, a juicio de Tim Gore, de Oxfam, el mismo “es una victoria moral importante” aunque se requerirá “un aumento de la acción en los próximos años”. Por su parte el director de Greenpeace International, Kumi Naidoo, manifestó que “la rueda de la acción gira lentamente pero en París, ha girado. El texto coloca claramente a las industrias fósiles del lado malo de la Historia”.

Esta comprobado que el cambio climático y el calentamiento global están asociados a la creciente acumulación de gases de efecto invernadero (GEI) en la atmósfera y que en una gran proporción las mismas provienen de las emisiones provocadas por el consumo de energías de origen fósil. El mundo consume diariamente el equivalente a 218 millones de barriles de crudo, de los cuales un 33% corresponde al petróleo y sus derivados. Y otro tanto se consume entre carbón y gas, los cuales sumados representan otro 30%. De allí la necesidad inaplazable de diversificar aún más la matriz energética, incorporándole un componente cada vez mayor de energías renovables y limpias.

Pero, como ello tomará su tiempo, porque no se podrá lograr de la noche a la mañana reemplazar unas fuentes de energía contaminantes por otras más amigables con el medio ambiente, es menester procurar en el entretanto mejorar la calidad de los combustibles que mueven el transporte. Este absorbe el 35% de la energía que consume el mundo entero y el 96% de la misma son derivados del petróleo. De allí la importancia y la gran contribución de los biocombustibles, siempre y cuando estos pasen la prueba del análisis de ciclo de vida. En el caso colombiano, con la mezcla de 8.4% de etanol con la gasolina y el 9.2% de aceite con el diesel, se reduce en un 73% y 83%, respectivamente, las emisiones de GEI, equivalentes a 2.5 millones de toneladas durante el 2015.

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