Ni muy buena ni tan mala

Ni muy buena ni tan mala

3 de octubre del 2017

‘Ni muy muy, ni tan tan’. Así me describió Osvaldo, uno de los vendedores de camisetas a las afueras del Metropolitano, la Selección de Pekerman que ya trabaja en su casa para el partido ante Paraguay. 

La columna vertebral, a excepción de Yerri Mina que apenas esta semana ha vuelto a hacer trabajos de campo, tiene espacio en la lista más importante de toda la eliminatoria: la que nos llevará, o no, al siguiente mundial. Sin embargo, hay algunos casos puntuales que merecen atención especial.

De entrada, hay que aplaudir el regreso de Duván Zapata, quien a mi gusto es el relevo natural de Falcao García. Su olfato goleador y su capacidad de tomar buenas decisiones con poco tiempo y espacio, han sido premiados en Italia con un buen arranque de temporada en su nuevo equipo. 

Duvan, quien puede dar una mano en partidos en los que se necesita un delantero potente que pueda sostenerle la mirada a los defensores rivales, viene en lugar de Miguel Ángel Borja, que la sigue pasando mal en Brasil. Qué había hecho parte del llamado anterior sin mayor respaldo que el ‘proceso’: la palabra favorita de José.

Es cierto que Pekerman ha privilegiado el pasado por encima del presente y que es un técnico agradecido. La lista para la Copa América de 2015 es una prueba de ello. Pero hay momentos para eso. 

Sorprende y preocupa un poco el llamado de Farid Díaz, quien completa mes y medio sin disputar un solo minuto oficial. Vino lesionado hace un mes y viene ahora sin ritmo. Cuando se necesitó en el partido ante Brasil fue William Tesillo, un central, quien debió asumir esa responsabilidad. 

En su lugar, por ejemplo, se pudo haber llamado a Deiver Machado, quien demostró en Millonarios su potencial, hizo parte de la Selección olímpica y ha tenido un arranque mucho más regular que el último mes de Farid.

Caso similar al de Camilo Vargas, un tremendo arquero pero sin ritmo de juego. No termina de convencer que el tercer arquero de Atletico Nacional sea el segundo de la Selección. Ni siquiera la suspensión de Armani le permitió atajar con su club, pero sí tener un renglón en la libreta de José. 

Ni muy buena, ni tan mala. Pero, al final, la más importante de todas. La que necesita nuevamente que el país la rodee y la respalde. Qué crea. Qué confíe en ellos y también en José, que ya antes se ha salido con la suya, y que está a punto de llevarnos a otro mundial, sobreviviendo a las eliminatorias más duras del mundo. 

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