Ni plebiscito ni constituyente, todo lo contrario

Ni plebiscito ni constituyente, todo lo contrario

8 de febrero del 2016

Fuentes del más alto nivel político predicen que no habrá plebiscito y tampoco Asamblea Constituyente. Que el Presidente Santos busca firmar los acuerdos de la Habana, sin más requeñeques.

¿Pero cómo desmontar su anuncio rimbombante de que habrá plebiscito, por encima del disgusto de las FARC, con quienes está suscribiendo la paz?

Sencillo: la Corte declara inconstitucional “el articulito” y le pavimenta el camino al Jefe del Estado. El propio Humberto De la Calle, el jefe negociador en Cuba, y el Fiscal General Eduardo Montealegre han dejado entrever la situación.

Montealegre dijo recientemente que “no hay necesidad de refrendar lo negociado porque la ley 418 de orden público faculta al Jefe del Estado a tomar decisiones en un proceso de paz”.

En ese orden de ideas, el Presidente puede seguir insistiendo –con toda la vehemencia y frenesí que quiera- pero rogando a Dios que la Corte le ayude a desmontarse del plebiscito. Y se negará a convocar una Constituyente, que se sabe cómo comienza pero no en qué despeñadero termina.

El senador Horacio Serpa, del partido Liberal, opina que plebiscito y Constituyente caben al mismo tiempo. El primer evento convoca para después de tres años el segundo, cuando ya la paz este más decantada.

Pero uribistas y toda la izquierda le harán eco a las FARC sobre la conveniencia de “darse la pela” de una vez por todas y emprender los grandes cambios del país a través de la Constituyente, como la realizada en 1991, convertida hoy en una colcha de retazos, por tantos remiendos y acomodos que practicados a hachazo limpio.

No olviden ustedes que el Presidente es un buen jugador. Y una característica del tahúr (sin endilgarle el término al honorable Jefe de Estado) es no mostrar todas sus cartas.

* Los comentarios, textos, investigaciones, reportajes, escritos y demás productos de los columnistas y colaboradores de Kienyke.com, no comprometen ni vinculan bajo ninguna responsabilidad a la sociedad comercial controlante del medio de comunicación, ni a su editor, toda vez que en el libre desarrollo de su profesión, pueden tener opiniones que no necesariamente están acorde a la política y posición del portal.