“Venganza”, protagonizada por Maduro y Santos

22 de abril del 2017

La serie en la televisión y las disputas de los presidentes.

maduro santos

En la serie de televisión que hoy se transmite con éxito en Colombia (Venganza, de RCN) , Victoria y Ramón Piedrahita deciden separarse, al confirmar infidelidades mutuas, pero surgen de inmediato el pasado irregular y los negocios turbios que los arrastrarían al desastre.

Acaba de caer muerto Kike Castaño en un confuso episodio con Daniel Piedrahita, pero temen que la fiscalía desempolve los viejos episodios que incluyen la inculpación de un inocente, David Santana, que terminó con su muerte en la cárcel, tras ser acusado del siniestro de un avión.

En la venganza el papel principal lo tiene Margarita Muñoz, una joven actriz de mi pueblo, Pitalito, que resulta tan bella y buena actriz como mala en la trama de la serie. Aparenta ser una historia liviana que se vuelve más pesada en cada capítulo.

Indudablemente que es una buena producción y anuncia más sorpresas, aunque sólo sea el disfrute y diversión de los trasnochadores, sin consecuencias graves en la vida real para nadie. Distinto es el asunto de la venganza anunciada por el presidente Maduro con su homólogo Santos, ahora no tan homólogo.

En la relación de los presidentes Nicolás Maduro y Juan Manuel Santos estallan las amenazas del primero, quien amaga con revelar “secretos” sobre el proceso de paz con las Farc que su gobierno cobijó y también patrocinó.

Santos ha tenido con Maduro –como en los grandes amores- una relación tormentosa, que se proyecta turbulenta. Primero lo atacó sin misericordia y como ministro de Alvaro Uribe empujó el distanciamiento con el presidente Chávez hasta casi el rompimiento. Después lo llamó su “nuevo mejor amigo” y le heredó ese sentimiento y cariño al sucesor Maduro.

El mandatario venezolano ayudaba a la paz de Colombia, mientras condenaba al hambre y la miseria a su país, desembocando en una virtual guerra civil, con una veintena de muertes hasta el momento.

A Santos le quedaba imposible seguir patrocinando en público tanto desafuero. Y como en las decisiones de un divorcio debió pensar, consultar con sus abogados, revisar con su entorno las consecuencias. Optó por extenderle a la ONU su preocupación por la militarización civil en Venezuela. Y se tomó confianza para referirse en twitter al “fracaso de la revolución bolivariana”.

Maduro, quien actúa como “volador sin palo”, se desbocó contra Santos y prometió revelar secretos de los acuerdos con las FARC (su país fue uno de los promotores) y reveló que está gestando una matanza contra los líderes que firmaron la paz. Respiró unas horas y volvió a la carga. Dijo que Colombia es un estado fallido.

Como si fuese la serie de televisión, se llamaron ¡fracasados¡ y todo parece indicar que se sacarán los cueros al sol, con detalles sobre su intimidad.

No son comparables los procesos de separación. En el caso de Ramón y Victoria Piedrahita (en la TV) los dos fraguaron negocios ilegales apoyados en el narcotráfico y hasta el asesinato de un hombre inocente.

En el divorcio Santos-Maduro hay otra historia:  el premio nobel contrajo ese matrimonio indeseado con el supremo fin de la paz de Colombia. Pero la pareja (Maduro) resultó con las peores costumbres, sin descartar una supuesta complicidad en mafias y asesinatos.

Es lo que se ve. Y así como esperamos que en la serie de televisión se revele toda la verdad, no sobra que en la pelea Santos-Maduro se saquen los trapos al sol y dejen al descubierto sus secretos, los cascajos del pasado reciente. “En su miedo se diferencias los hombres”.

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