El descaro de las Farc en el tema de los niños

El descaro de las Farc en el tema de los niños

30 de agosto del 2016

Nos puede pasar lo mismo que con los gay, que si criticamos su gestión pública nos graduamos de homofóbicos. Reclamarle a las FARC por estos días nos eleva a la calidad de enemigos de la paz o, barato, a la categoría de fanático uribista.

Imposible quedarse callado, sin embargo con la afirmación descarada, desvergonzada de Jesús Santrich, uno de los jefes y negociadores del grupo guerrillero:

-“No hay menores reclutados, los hay en situación de protección, y no los entregaremos para que sean judicializados”.

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Indigna y exige que los colombianos –incluyendo los que votaremos sí al plebiscito- nos levantemos a exigirle al gobierno que conmine a las FARC para que regrese a sus hogares a los niños que forzaron, se robaron o llevaron por necesidad o engaño a sus filas.

Ni siquiera nos ponemos hoy (por ahora) a profundizar en el horror de niñas violadas y embarazadas, abortos rudimentarios y atroces, menores de edad forzadas a ser amantes de los jefes altos, medianos y pequeños del grupo subversivo.

Es inaudito –me dijo esta mañana Claudia Dangond, profesora universitaria- que el país se mantenga indiferente, impertérrito frente a esta situación, “como si nada, como si las bombas de colores y la fiesta por el plebiscito obligaran a desconocer la suerte de cientos de niños todavía mantenidos a la fuerza por la guerrilla”.

¿Cuántos son? ¿Cuántos menores de 18, de 15, de 12 años?

Si bien estamos embelesados con la paz (por lo pronto con los acuerdos), el retorno de los niños en poder de la guerrilla no puede aplazarse en el tiempo. Resultaría infame, atroz, intolerable.

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