No es el “fracking”, es el “petring”

1 de septiembre del 2018

Hoy por hoy se discute sobre la conveniencia o inconveniencia de la fracturación hidráulica, más conocida como “fracking”, descrito por el portal bbc.com como “una técnica que permite extraer el llamado gas de esquisto, un tipo de hidrocarburo no convencional atrapado a gran profundidad en capas de roca. Luego de perforar hasta alcanzar la roca […]

Ignacio Arizmendi

Hoy por hoy se discute sobre la conveniencia o inconveniencia de la fracturación hidráulica, más conocida como “fracking”, descrito por el portal bbc.com como “una técnica que permite extraer el llamado gas de esquisto, un tipo de hidrocarburo no convencional atrapado a gran profundidad en capas de roca. Luego de perforar hasta alcanzar la roca de esquisto, se inyectan a alta presión grandes cantidades de agua con aditivos químicos y arena para fracturar la roca y liberar el gas metano. Cuando el gas comienza a fluir de regreso, lo hace con parte del fluido inyectado a alta presión”.

Al no ser un tema de mi resorte, prefiero medírmele al “petring”, un aporte criollo a la moderna politología, denominación inspirada tanto en el nombre como en los actos verbales del conocido candidato Gustavo Petro. Si nos basamos en la descripción del “fracking”, podría decirse que el “petring” es la técnica que permite extraer el llamado rencor de clase, un componente convencional atrapado a gran profundidad en capas de la sociedad. Luego de perforar hasta alcanzar el fondo de los cerebros, se inyectan a alta presión grandes cantidades de ideas con aditivos retóricos y tóxicos para fracturar las capas y liberar las ansias de venganza. Cuando el rencor de clase comienza a fluir de regreso, lo hace con parte de las ideas inyectadas a alta presión…

En otras palabras, el “petring” es la prédica de la lucha de clases desde el rencor individual y social con fines electorales personalistas envueltos en formulaciones humanísticas.

La inspiración más reciente del “petring” se originó cuando Petro fue destituido como alcalde de Bogotá el 10 de diciembre de 2013, día en que, ahíto de rabia, dijo ante sus seguidores en la plaza de Bolívar, entre otras cosas, que desde joven aprehendió “…lo que era la oligarquía colombiana, una oligarquía sectaria, atrasada, feudal, dogmática, pero asesina”, luego de lo cual “fui aprendiendo que este tipo de élites que gobiernan este país eran capaces de matar por su codicia … Leí la historia de Gaitán, que fue alcalde de Bogotá, que destituyeron y luego asesinaron … Dieron la orden … jugando al póker … de disparar con los tanques de guerra sobre ese Palacio [el de Justicia] y asesinar a todos los que estaban dentro, dieron la orden de asesinar al candidato presidencial Luis Carlos Galán … al candidato presidencial Bernardo Jaramillo … a nuestro comandante candidato presidencial Carlos Pizarro …”. Además, “desataron el genocidio, descuartizando y masacrando campesinos, 200 mil en los últimos diez años”.

A la luz de tales palabras –donde yacen ideas y sentimientos de furia, rencor, revancha, lucha clasista, afán justiciero, ánimo de fuego, pulsión “revolucionaria”– y de la descripción hecha de la técnica “petring”, queda claro que su principal ejecutor y beneficiario es el mismo ciudadano que da lugar al término. Por ello tomamos unas pocas afirmaciones suyas en distintas intervenciones públicas para ilustrar muy brevemente lo que es el “petring”:

● Es inducir al odio hacia figuras icónicas “del sistema”: “Álvaro Uribe Vélez es el responsable político central del más dantesco hecho de la historia humana contemporánea” (los falsos positivos), mientras que de la vicepresidenta Martha Lucía Ramírez sostiene que “es responsable [cuando era ministra de Defensa] de la ‘operación Orión’ en Colombia, con más de 100 desaparecidos” (WRadio, 26 de junio).

● Es inducir a la ira: “En Colombia no aumenta la productividad porque las reformas laborales van contra el trabajador” (con la periodista Vicky Dávila, 24 de agosto).

● Es inducir a la sospecha sobre los demás: “Las contralorías son un aparato de extorsión legalizadas … A la mayoría de los colombianos que se van a pensionar los están estafando los fondos de pensiones … Si se sube el salario mínimo nominal como lo propone Uribe, se sube la canasta básica familiar. Esa es la trampa de Uribe … El gran deseo de los banqueros es abrirles cuentas a los más pobres y los banqueros se quedarían con esa devolución del IVA por los cobros de manejo en los bancos” (fecha anterior).

● Es inducir a despreciar a Antioquia por haber votado por Duque y porque los antioqueños apoyamos “a las fuerzas más reaccionarias”; a despreciar a los pobres de la Costa “por haber vendido su voto” a Duque, y al estrato 3 de Bogotá por no haber votado “con más contundencia” por Colombia Humana (WRadio, 26 de junio).

● Es inducir a desconfiar de las capacidades del presidente: “Iván Duque carece de suficiente preparación para dirigir el país” (fecha anterior).

● Es inducir a sus seguidores hacia la aventura: “Estoy dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias que ustedes me digan, siempre por la paz y la democracia” (10 de diciembre de 2013, plaza de Bolívar).

● Es inducir a creer que fue un guerrillero bueno: “No maté a nadie” (WRadio, 26 de junio). A lo que el abogado Iván Cancino se había anticipado a comentar el 14 de febrero de 2018 en el periódico Debate: “Petro es de los que les gusta hacer creer que si alguna vez mató fue para que otros vivieran, y que si alguna vez robó fue para repartir el botín entre sus hermanos los pobres”.

● Es inducir a reconocer su papel de guía mesiánico: “Regresaré al Senado de la república a dirigir un pueblo que debe ser movilizado” (discurso el 17 de junio de 2018 en Bogotá).

A todas estas, y para conectarnos con el tema inicial, el ya eterno candidato indicó en su discurso de la derrota del 17 de junio: “Esperamos que sea cierto que Duque no va a hacer el ‘fracking’ porque ocho millones de colombianos lo vamos a evitar”. Lo que no consideró en ese amargo día fue que el resto de los colombianos vamos a evitar que en el 2022, o antes, triunfe el “petring”, pues, como bien lo dijo en una de las entrevistas citadas, “cuando se elige un presidente lo que se pone en juego es la sociedad misma”. ¡Y con Petro sí que se pone!

INFLEXIÓN. Si el presidente Duque se deja presionar de las “miles de firmas y trinos” de sus opositores, va a terminar firmando trinos.

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