No me da la gana

24 de diciembre del 2015

Santos quiere hacer pasar a Colombia por una democracia llamando a votar por un amañado plebiscito.

¡No me da la gana que el mundo crea que Colombia es una democracia! No me da la gana como no le da la gana a la actriz cubano-venezolana María Conchita Alonso de quien tomo la frase de arriba. En una entrevista, en la que calificó de falso el triunfo de la oposición en las elecciones del 6D, María Conchita dijo: “No me da la gana que el mundo crea que Venezuela es una democracia”.- Y menos ganas me dan luego de recibir el regalo de Navidad, envuelto en papel tomado de una democracia de papel, que nos entregó Santos adelantándose unos días al Papa Noel: Impunidad total para los terroristas y persecución estalinista para los colombianos. Oscuro futuro se le presenta al país luego del paso del Grinch criollo con su carroza de presentes navideños, aunque ni la mente perversa del verdadero Grinch llegó tan lejos cuando craneó las mil maneras con las que amargó la Navidad a su pueblo.

Que el mismo José Manuel Vivanco califique de “piñata de impunidad” al Acuerdo sobre las Victimas del Conflicto entre el gobierno de Santos y los terroristas de las FARC, dice mucho cuando el Director para las Américas de Human Rights Watch no se ha caracterizado por haber defendido a quienes nos oponemos a la “piñata” de la Habana.

Santos quiere hacer pasar a Colombia por una democracia llamando a votar por un amañado plebiscito y, de paso, dividir a los colombianos que nos oponemos a la claudicación, es decir a una inmensa mayoría.

Llevamos tres elecciones en las que ha imperado el fraude y de las que hay suficientes pruebas para afirmar que se las robaron. Conociendo que ya se han dado pasos grandes para manipular la votación del plebiscito, como bajar el umbral y comprometer a los medios a hacerle propaganda a las pretensiones del gobierno violando el principio básico de la democracia de la libertad de expresión, no podemos ir como borregos a las urnas.

Ahora vemos a los colombianos enfrentados a una disyuntiva inútil: ir o no ir a votar un plebiscito propuesto a la manera cobarde de quienes en la historia han querido imponer dictaduras haciéndose pasar por demócratas. El truco es sencillo: muchos votarán el Si aunque deposite la papeleta con el NO.

Se dice SI aunque se quiera decir NO. Con cara gana Santos y con sello pierde usted, como es costumbre en el tahúr que tenemos por presidente.

Y veo con inmensa preocupación que el movimiento sólido de oposición representado por el Centro Democrático esté cayendo en una trampa puesta hábilmente por un régimen que cada día se devela más y más como lo que verdaderamente es: un régimen autoritario de una disfrazada dictadura que se construye como trampolín para imponernos el Socialismo del Siglo XXI que es el pomposo nombre para un burdo comunismo muy al estilo cubano.

Hago un llamado a convertir este momento crítico en una oportunidad. Apelemos a la creatividad que duerme en cada uno de nosotros para inventar maneras de afrontar esta delicada situación, la más grave por la que haya pasado Colombia así no la oculten vistiendo con angelicales disfraces a falsos ángeles que con sus trompetas nos anuncian “La Paz Perpetua”.

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