Nos ven la cara de idiotas

28 de septiembre del 2018

Por Javier Borda Díaz.

pesos

Si hay algo que ofenda es que lo crean a uno estúpido, lo cual justifica el tono de esta columna.

Es preferible un insulto que el engaño, sin embargo, aquí nos la pasamos descubriendo los descaros de quienes quieren sacar provecho a escondidas y a costa de lo que sea.

Así escuchamos entonces la ofensiva intención de quienes querían que el Congreso fuera el autorizado a decidir qué “honorable” parlamentario se podía o no capturar al cometer un delito, como si no supiéramos que allá hay todo menos pulcritud, al punto que se han enfrentado por propuestas anticorrupción.

A pesar de cualquier buena intención, queda muy pero muy mal que Álvaro Uribe y el Centro Democrático quieran acabar con la Corte que investiga al senador. Pero también quedamos en entredicho como sociedad, al permitir a cada rato sucesos similares, que conducen al camino de la ilegitimidad. De la sensatez.

¡Qué país este! País de una clase dirigente descarada, provechosa de nuestra idiotez.

Hay muchos ejemplos lamentables. Y lo peor es que los reconocemos. Se pierden billones de pesos cada año en corrupción y la solución que nos dan son reformas tributarias -que siempre significan más impuestos al ciudadano- para equilibrar lo que llaman “finanzas públicas”. El ministro de Hacienda Alberto Carrasquilla se ve en una penosa situación por los tales bonos de agua y no pasa nada, ni siquiera un arrepentimiento moral. El magistrado de la Corte Suprema de Justicia Gustavo Malo, acusado de concierto para delinquir, cohecho, prevaricato, en fin, se ausentó como medio año en ese tribunal dizque porque estaba incapacitado por estrés y siguió cobrando 30 millones de pesos mensuales. Y podríamos mencionar aquí también a las decenas, perdón, miles que nos han robado y pagan sus “penas” en casas-mansión por cárcel.

Pero hay más. ¿No le parece a usted muy descarado el funcionario público que miente en su hoja de vida y sigue en su cargo a pesar de comprobarse su desfachatez? ¿No le parece un atropello a nuestra dignidad que jueces digan que violadores no son un peligro para la sociedad? ¿No le indigna que todos los que se roban miles de millones de pesos sigan ricos y no devuelvan lo que se hurtaron? ¡Que ni siquiera sean capaces de decir la verdad?

Todo esto pasa porque nos ven la cara de idiotas, y lo somos porque dejamos que pase. Si seguimos así, no mucho va a cambiar.

En Twitter: @javieraborda

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