Nosotros “los humildes” periodistas

9 de febrero del 2015

No sobra reflexionar sobre una palabreja que odiamos: la humildad.

A propósito de la celebración del día de los periodistas, no sobra reflexionar sobre este oficio –como se denomina en la Constitución- para llamar la atención sobre una palabreja que odiamos: la humildad.

En un viejo libro publicado, le pregunté lecciones de vida a varios colegas consagrados.

Laura Restrepo (por ese entonces en la revista Semana) considera que “uno como periodista debe ser transparente, no existir. Ni uno, ni su prestigio ni su orgullo. Tiene que ser el intermediario entre la persona que produce la noticia y el público que la quiere oír”.

Germán Manga: “Quienes suponen ser estrellas y no se meten en el barro, no entienden la esencia de las cosas y nunca logran ser buenos periodistas”.

Isaías Peña Gutiérrez: “Yo no puedo sugerir lección distinta que seamos menos arrogantes, más humildes, más universales, menos discriminadores”.

Germán Santamaría: “Casi siempre es más importante el medio que el periodista. Uno puede estar en el cielo y mañana en el infierno. Por eso jamás uno puede permitir que se le suban los humos”.

Javier Ayala: “Las lecciones llegan tarde, pero la mejor que me ha dado la profesión ha sido la de ser humilde. Creo que uno termina siendo un periodista muy sencillo”.

Germán Castro Caycedo: “Escondí los premios y me dediqué a trabajar. No conservo ningún premio, todos los regalo. Don Hernando Santos me hizo aterrizar un día, al recordarme que un premio en nada cambia las cosas. Si no reacciono, los premios me acaban y hoy estaría dedicado a cualquier otra actividad”.

Pero ninguna reprimenda más fuerte que la recibida por Juan Guillermo Ríos, para entender el asunto:

“No se puede vivir del saludo de la gente en la calle, del espejismo, de las ilusiones, de creerse poderoso, mientras se van tus hijos, se destruye tu matrimonio, se pierde la familia. Pasé después de una noche luminosa de la fama, a una noche muy oscura, larga y tormentosa. Pasé de dirigir un noticiero que llegó a tener el 74% de rating, a vivir situaciones muy difíciles. Yo me encargué de todo, producto de mi soberbia, mi prepotencia, mi arrogancia, de creer que era inalcanzable para todo el mundo, inclusive para Dios.

Creía que estaba soportado por un pódium de acero, de oro macizo, y no me daba cuenta que era de arena movediza y de estiércol. Necesité que me succionara, que cayera y mordiera el polvo para entender la realidad que vivía.

Hundido entonces en el estiércol que yo mismo construí, entendí que tenía que empezar de nuevo, formar otro ser humano y dejar atrás el hombre fastidioso, prepotente y engreído cuando estaba parado en la fama y la riqueza. A los periodistas nos pasa que por pretender esos altos pedestales nos alejamos de la verdadera vivencia y de la verdadera realidad..”.

No sobra mirarse al espejo para corregir, aunque otros lo hagan para agrandar el ego.

@artunduaga_

* Los comentarios, textos, investigaciones, reportajes, escritos y demás productos de los columnistas y colaboradores de Kienyke.com, no comprometen ni vinculan bajo ninguna responsabilidad a la sociedad comercial controlante del medio de comunicación, ni a su editor, toda vez que en el libre desarrollo de su profesión, pueden tener opiniones que no necesariamente están acorde a la política y posición del portal.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO