Nueve vías para ser presidente

Nueve vías para ser presidente

14 de julio del 2018

A propósito del arribo de Iván Duque a la presidencia de nuestro país el próximo 7 de agosto, relaciono las nueve vías –constitucionales unas, inconstitucionales otras– por las que casi un centenar de ciudadanos, nacidos dentro y fuera de la actual Colombia, han llegado al primer cargo de la nación a partir de 1819:

  • Por elección directa. Se entiende por tal la escogencia, sin ninguna intermediación, que la ciudadanía hace de su principal gobernante. Hasta 1958 solo votaban los varones que llenaran ciertos requisitos de edad, económicos, académicos y sociales, por lo cual el derecho al sufragio no era universal sino restringido. Los ejemplos de presidentes por esta vía, desde José Vicente Concha, en 1914, pertenecen, todos, a los siglos XX y XXI.
  • Por elección indirecta. Entre nosotros, varios mandatarios han sido nombrados por cuerpos colegiados actuando como instancias de la elección indirecta:

a) Las Asambleas Electorales. En ellas se votaba por los candidatos legalmente inscritos. Estaban formadas por ciudadanos “electores” escogidos por los “sufragantes”, personas que reunían las condiciones fijadas por la Constitución vigente. Entre otros, se hallan los casos de Francisco de Paula Santander y José María Obando, en el siglo XIX.

b) El Congreso. La elección realizada por este cuerpo colegiado ha tenido, por decirlo así, dos formatos: el primero, cuando le tocaba “perfeccionar” (era el verbo empleado) los comicios si ninguno de los aspirantes obtenía la mayoría en las Asambleas Electorales de las provincias o estados.

Un ejemplo: José Hilario López para el período de 1849 a 1853. El segundo formato se ha dado cuando el Congreso, por razones muy específicas, ha elegido al presidente de la república sin ningún debate electoral previo. En el siglo XX, Alberto Lleras, en 1945, por un año, para terminar el segundo período de Alfonso López Pumarejo.

c) Otro cuerpo colegial. Se dio en los siglos XIX y XX en cierta forma como “remplazo” del Congreso. Casos: Rafael Núñez, nombrado por el Consejo de Delegatarios de 1885; Carlos E. Restrepo, por la Asamblea Nacional de 1910, y Gustavo Rojas P., por la Asamblea Nacional Constituyente de 1954.

  • Por falta temporal del titular. Algunos de nuestros gobernantes han ocupado el solio de Bolívar (como vicepresidentes o designados) debido a circunstancias pasajeras del presidente titular: enfermedad, viajes, licencias, ausencias, etc. Recordamos a F. de P. Santander, en 1819, mientras Bolívar continuaba con la campaña libertadora después de la batalla de Boyacá; Carlos Lozano y Lozano, en 1942, por viaje al exterior de Alfonso López P., y Carlos Lemos S., en 1998, por licencia a Ernesto Samper.
  • Por dimisión del titular. Varios compatriotas llegaron a la primera magistratura por retiro –voluntario o forzoso– del mandatario titular. Ejemplos: Jorge Holguín, en noviembre de 1921, por dimisión de Marco Fidel Suárez, y los miembros de la Junta Militar del 10 de mayo de 1957, por renuncia de Gustavo Rojas P.
  • Por muerte del titular. Hasta ahora, sólo un presidente ha fallecido en ejercicio, Francisco Javier Zaldúa, el 21 de diciembre de 1882. Esta circunstancia dio lugar a que dos ciudadanos entraran a figurar en la galería de mandatarios: Clímaco Calderón, quien en su condición de procurador general asumió el mando hasta el día siguiente, cuando lo entrega a José Eusebio Otálora, en el carácter de “designado”.
  • Por reacción legitimista. En nuestra historia se ha presentado varias veces un vacío de poder legítimo debido a alteraciones severas del orden, vacío que ha llevado a que un ciudadano, con base en criterios constitucionales (muy importante tener esto en cuenta), asuma el mando presidencial. Un caso, el del panameño Tomás Herrera, quien el 21 de abril de 1854 se declara en ejercicio del poder, en calidad de “designado”, tras el golpe de Estado de José María Melo contra el presidente constitucional José María Obando cuatro días antes. Herrera ejerce hasta el 5 de agosto, cuando jura el vicepresidente José de Obaldía.
  • Por destitución constitucional del titular. El 23 de mayo de 1867, un movimiento cívico-militar, encabezado por el general Santos Acosta, derriba al presidente Tomás Cipriano de Mosquera al haberse excedido en sus atribuciones. Por esta última razón, el Senado despoja a Mosquera de sus derechos civiles y políticos y lo destituye formalmente, y autoriza a Santos Acosta a remplazarlo hasta el final del período en curso.
  • Por golpe de Estado. Hasta el presente, esta vía la han recorrido cinco ciudadanos que se han erigido a sí mismos como presidentes tras derrocar al mandatario constitucional. El último en hacerlo fue Gustavo Rojas P., el 13 de junio de 1953, cuando desplaza del poder a Laureano Gómez.
  • Por triunfo militar. Solo dos personas han ocupado la primera magistratura gracias a una guerra triunfante, circunstancia que los llevó a la autoproclamación. La modalidad evoca en cierta forma la vía anterior, aunque sin golpe de Estado. El primer caso lo protagoniza el Libertador, en particular después de la victoria de Boyacá, en agosto de 1819, quien traía el título de presidente dado por el Congreso de Angostura. El segundo, T. C. de Mosquera, tras la guerra que en mayo de 1860 declara al mandatario conservador Mariano Ospina R.

Dicho lo dicho, puede concluirse que nuestro país es, casi, un país único…

INFLEXIÓN. Los dioses libren a Colombia de la vía décima, la “toma revolucionaria”, a la que no pocos le han apuntado y le apuntan con las armas. Y con la lucha de clases.

* Tema adaptado de mi libro “Manual de historia presidencial – Colombia 1819-2011”, 393 pp., Taurus, Bogotá, 2011.

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