Cualquiera es mejor que Montealegre

16 de julio del 2016

Colombianos esperan garantías para todas las partes e imparcialidad.

opinion

Tras el desastre que significó para el país Eduardo Montealegre como Fiscal General de la Nación, casi que cualquier otra persona es mejor en su reemplazo.

La saliente administración de la Fiscalía dejó muchos cuestionamientos, no solamente por la persecución que emprendió contra la oposición, si no por los escándalos por presunto despilfarro de recursos, lo que profundizó la crisis de confiabilidad en las instituciones, y particularmente en la justicia.

Después de la elección por parte de la Corte Suprema de Néstor Humberto Martínez como nuevo titular del cargo, lo que esperan hoy los colombianos es, además de la aplicación real de justicia, garantías para todas las partes e imparcialidad.

En medio de las circunstancias por la que atraviesa el país, el anhelo de la sociedad es que el Fiscal entrante sea un hombre que se dedique realmente a perseguir la delincuencia, en un país que tiene un 95 por ciento de impunidad y donde gran parte del presupuesto de la Rama Judicial se destina a este organismo.

De la misma forma, son grandes las expectativas frente a la independencia y neutralidad con que Martínez afronte los acuerdos entre el Gobierno y las Farc, ya que su antecesor se dedicó a hacer política con el proceso, en lugar de avanzar en las investigaciones contra esa organización terrorista.

En ese sentido esperamos que cumpla sus palabras en relación a la aplicación de la Justicia Transicional cuando afirmó que “habría cero impunidad” frente a las conductas graves y de crímenes de lesa humanidad, pues “no llegaremos al posconflicto si hay impunidad”.

También le pedimos que avance en el proceso sobre los dineros de la guerrilla, tema que en un principio el Gobierno quiso ocultar, pero en el que finalmente el organismo identificó bienes por 50 millones de dólares.

Frente a los retos que debe afrontar el Fiscal entrante hay que reconocer los problemas estructurales de la justicia y la oportunidad que perdimos en el Congreso en el proyecto de Equilibrio de Poderes para reformar la Rama.

En este sentido se debe concretar una reforma seria, que defina realmente qué justicia necesita el país, incluyendo las funciones y la forma de actuar de la Fiscalía en todo el ordenamiento jurídico nacional.

Son evidentes las irregularidades en relación al excesivo aumento del presupuesto de la Fiscalía y los derroches presupuestales entre los que se encuentra la nómina que asciende a 18 mil millones de pesos, que no tiene ningún control por parte de la Contraloría o la Procuraduría.

Finalmente, hay que decir que la elección de Martínez estuvo marcada por una falsa transparencia que el presidente Santos quiso darle al proceso. La inusual convocatoria pública que se realizó para seleccionar la terna fue una farsa, en la medida en que terminó siendo elegido el candidato preferido por el Gobierno. Hay que ver si esto no resulta siendo un impedimento para que Martínez cumpla con sus deberes.

Por: Santiago Valencia González

Representante a la Cámara

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