Nuevo POT pone en veremos futuro de algunos barrios de Bogotá

Nuevo POT pone en veremos futuro de algunos barrios de Bogotá

15 de mayo del 2019

Con la propuesta radicada por la Secretaría Distrital de Planeación para la revisión del Plan de Ordenamiento Territorial (POT) de Bogotá, se han venido haciendo advertencias acerca del modelo de ciudad, con debates enfocados en aspectos como el manejo de la estructura ambiental, el crecimiento que se proyecta en los bordes urbanos y, también, sobre lo que se planea en términos de movilidad y renovación urbana.

Precisamente, este último tema ha sido motivo de preocupación para la comunidad de los barrios Pablo VI, La Esmeralda y El Greco, ubicados en la localidad de Teusaquillo. ¿La razón? La propuesta del POT convertiría estos barrios en áreas de renovación urbana y redensificación, al identificarlos como zonas con capacidad de admitir una mayor mezcla de usos y altura.

Es así como estos sectores conocidos por la homogeneidad en su desarrollo y consolidados como tradicionales en la ciudad, podrían perder su configuración actual, y pasar a ser parte de un gran proceso de renovación en torno al Centro Administrativo Nacional –CAN, una situación similar a la que viven los barrios Polo Club y Andes, al norte de la ciudad.

El POT define los usos del suelo, lo que se traduce en directrices sobre el tratamiento del mismo y sus actividades permitidas. Pero, en el caso específico de estos barrios cercanos al CAN, el proceso de renovación se verá traducido en una redensificación –más habitantes por área- que consiste puntualmente en la construcción de edificios con mayor altura.

Desconcierta este tratamiento otorgado a Pablo VI (segundo sector) compuesto por conjuntos residenciales de 5 pisos en donde viven aproximadamente 4.000 personas. Asimismo, a la redensificación se suma el concepto de Área de Actividad Múltiple, que da vía libre al desarrollo de todas las escalas de comercio y servicios, es decir, desde hoteles y oficinas, hasta bodegas y superficies comerciales; lo que contradice claramente la vocación residencial del sector.

La Secretaría Distrital de Planeación, entidad rectora del ordenamiento urbano, ha tenido el tiempo necesario para estudiar todas las zonas de la ciudad y determinar cuáles podían entrar o no a ser parte de las zonas de renovación urbana. Incluir barrios que ya tienen una altura adecuada y que ya están consolidados no genera un valor agregado para Bogotá, sino que al contrario desequilibra el balance entre el espacio público y vías de acceso existentes con las oleadas de nuevos habitantes.

Esto quiere decir que, si bien la propuesta del nuevo POT se encuentra cobijada bajo unos criterios técnicos, la ciudadanía no tuvo incidencia dentro de las decisiones que modifican el uso del suelo. En el proceso de participación que ha venido promoviendo la Administración desde el mes de diciembre de 2018, los bogotanos han escuchado la propuesta que trae el Distrito frente a los distintos temas de ordenamiento territorial de la ciudad, sin embargo, estos espacios han tenido un carácter informativo y no de concertación. La Secretaría Distrital de Planeación tiene un gran reto y es demostrar cómo fueron evaluadas e incluidas las observaciones y recomendaciones de la ciudadanía dentro del articulado y cartografía definitiva del POT.

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