En su día, un homenaje al número π

En su día, un homenaje al número π

13 de Marzo del 2017

“Cada esfuerzo por clarificar lo que es ciencia y de generar entusiasmo popular sobre ella es un beneficio para nuestra civilización global. Del mismo modo, demostrar la superficialidad de la superstición, la pseudociencia, el pensamiento new age y el fundamentalismo religioso es un servicio a la civilización” Carl Sagan.

Hoy marzo 14 (3/14) estamos celebrando mundialmente el día del número PI (π).

Desde la aurora del conocimiento, el hombre se sintió atraído por la geometría, y en particular por el círculo, una figura que la naturaleza le brindaba graciosamente y que pronto con compás rudimentario aprendió a replicar para saciar tanto sus necesidades estéticas como prácticas.

Con incipientes o nulos saberes sospechó el humano que había una estrecha relación entre radio, diámetro y circunferencia, para más tarde afirmarse en que el cociente entre la longitud de la circunferencia y su diámetro es constante, independientemente del tamaño que el círculo tenga. Es decir, pronto supo que si mide la longitud de la circunferencia y la divide por su diámetro asociado obtiene siempre el mismo número, algo cercano al número 3.

Ya en Egipto, en el papiro de Ahmes, por el año 1900 a.c. a esta relación se le adjudicó el valor de 3,1605; luego en Babilonia en el 1600 a.c. se le encontró un valor de 3,125; la 2

mayor parte de las civilizaciones antiguas (Grecia, India, Persia, China, Italia,…) hicieron sus propios cálculos con buenas aproximaciones; hasta la biblia, tomando probablemente de matemáticos mesopotámicos, habla de un valor de 3. En los tiempos modernos y con el advenimiento de los computadores el cálculo se volvió más preciso y se ha dado una carrera por la consecución del máximo número de cifras; el record actual lo mantienen los informáticos Alexander Yee y Shigeru Kondo, quienes en el 2011 calcularon 10 billones de decimales (10.000.000.000.000). Un trabajo tan lúdico como inútil. Para comprender mejor el tamaño de este guarismo: si se escribe esta cifra en una fuente digital corriente de tamaño 12, el papel producido daría aproximadamente 50 vueltas a la Tierra. A título de curiosidad, los 100 primeros dígitos de π son: 3.14159265358979323846264338327950288419716939937510582097494459230781640 6286208998628034825342117067…, y le bastará al lector interesado con hacer un clic aquí para encontrar inmediatamente un millón de decimales del número π.

La mente humana se extasía con la perfección (y sus derivados, como la certeza, lo inmutable) y aunque no la entiende constituye su aspiracional, tal vez porque sabe que la naturaleza se la ha negado para sí mismo. Observa impotente, y no menos admirativo, que el proceso evolutivo del cual participa lo acerca cada vez más, pero sabe a ciencia cierta que nunca alcanzará las mieles del total y perfecto acabado, por eso se las inventa paliativa y substitutivamente creando dioses.

Adora entonces las formas perfectas, la simetría es su gran embeleso, su pasión; al círculo que ha mirado en dos dimensiones lo considera armonía magistral, y ni que decir de la esfera que cuando mira desde cualquier ángulo tridimensional lo encandila, le es perfecta.

El ruido, la cacofonía, el caos no son preferencia, así los utilice como maneras evasivas, dislates circunstanciales o comparativos que por analogía lo lleven a su preferencia: el orden que asocia con el sosiego y la simetría. Así las cosas, la geometría le fascina, insiste en dominarla porque le sirve para colmar sus afanes de estética como para acometer sus proyectos ingenieriles; quiere entenderla con sumo detalle. Y de su arquetipo el círculo quiere saberlo todo.

A esa relación entre la circunferencia y su diámetro el inglés William Jones la llamó π en 1706, más tarde en 1748 el matemático Euler (que también es célebre por otro número famoso: ´e´) popularizaría esta notación con la letra griega, que tiene su origen en las palabras “περιφέρεια” (periferia) y “περίμετρον” (perímetro).

Un número irracional es aquel que no puede ser expresado como una fracción de la forma m/n, donde m y n son enteros y n diferente de cero, se caracteriza este tipo de números por poseer infinitas cifras decimales no periódicas. π es un número irracional; así lo probó el matemático alemán Johan Heinrich Lambert (1728-1777).

Entonces para el intelecto humano este número se volvió inaprensible y la perfección se le volvió irracional. Inasible, se le escapa porque lo lleva al infinito. Una noción que le es 3 difícil entender, su cerebro está más conformado para entender límites y finitudes. La noción de infinito por incomprensible la reservó para entelequias deístas que se inventó a fin de satisfacer su necesidad de perfección.

π es un número trascendente que aparece en gran cantidad de expresiones matemáticas o físicas prestando así innumerables servicios a la humanidad: progreso y comprensión de su entorno.

π comporta una sucesión infinita de dígitos, en el infinito todo puede ocurrir, todo tipo de combinaciones; por ejemplo, en algún lugar de esa inmensidad sin fin puede encontrarse una serie de cifras que apropiadamente codificadas representen un libro cualquiera (ie. El Quijote), así como cualquier otra expresión humana; todo estaría allí, todo lo escrito o dicho por los humanos –que es finito– reposaría en esa secuencia infinita. Mejor aún, también en esa infinita procesión numérica cohabitarían todos los textos e ideas orales que vendrán en el futuro y que aún no han sido escritos ni pensados. El pozo de la sabiduría pretérita y futura. Déjennos idealizar.

* Los comentarios, textos, investigaciones, reportajes, escritos y demás productos de los columnistas y colaboradores de Kienyke.com, no comprometen ni vinculan bajo ninguna responsabilidad a la sociedad comercial controlante del medio de comunicación, ni a su editor, toda vez que en el libre desarrollo de su profesión, pueden tener opiniones que no necesariamente están acorde a la política y posición del portal.