Makled: el chicharrón de Santos

4 de abril del 2011

Ojo con la extradición de Makled

Walid Makled, conocido como “El Arabe”, es sin duda la actual piedra en el zapato del presidente Hugo Chávez. Narcotraficante venezolano de origen sirio, Makled fue detenido en agosto pasado en Colombia y desde entonces se inició una inusual puja entre los gobiernos de Washington y Caracas para hacerse a su extradición.

Estados Unidos lo reclama por delitos relacionados con narcotráfico, y Venezuela por homicidio. Pero, más allá del país donde termine extraditado, lo cierto es que Makled dice tener pruebas que demostrarían los nexos del gobierno Chávez con la mafia.

Desde que fue capturado en Cúcuta, la extradición de Makled a Venezuela, prácticamente, se le convirtió en una obsesión a Chávez. Y no es para menos. En una entrevista que este personaje le concedió al canal de televisión RCN desde su sitio de reclusión, aseguró que si en Estados Unidos llegan a enterarse de todo lo que él sabe sobre los nexos de funcionarios del Palacio de Miraflores con el narcoterrorismo, el gobierno de Washington de inmediato daría la orden de invadir a Venezuela.

Sería peor que lo que hicieron con el dictador Manuel Antonio Noriega en Panamá, en 1989, advirtió Makled en aquel reportaje.

Para Colombia el problema es mayúsculo. Estados Unidos, el principal socio de Colombia en el mundo, está presionando con todo para que Makled responda por sus crímenes ante una Corte del Distrito Sur de Nueva York y, sobre todo -esto a nadie debería extrañar- para sacarle toda la información que al parecer tiene sobre los supuestos torcidos de Chávez durante los 12 años como el hombre fuerte del vecino país.

“Si Makled es enviado a Venezuela, su futuro y el futuro de aquellos que podrían ser implicados por su testimonio será cuestionable”, aseguró Connie Mack, congresista republicano por el estado de Florida, en una carta dirigida recientemente al presidente Juan Manuel Santos.

No se equivoca para nada el influyente señor Mack. Si Makled es extraditado a Caracas, no hay duda de que, yéndole bien, será recluido en una mazmorra de la que no saldrá jamás, al menos hasta que caiga la dictadura de Chávez. Los secretos de este capo, que forjó todos negocios ilícitos en Puerto Cabello con la supuesta ayuda de altos funcionarios del actual mandatario venezolano, quedarían en el olvido y se perdería una gran oportunidad para saber de una vez por todas, por ejemplo, los aparentes nexos de Caracas con las Farc y si es cierto que Makled le vendía armas a la mencionada guerrilla.

No la tiene fácil el gobierno colombiano. El presidente Santos tiene claro que Bogotá no se puede dar el lujo de disgustar con el gobierno de Washington, que desde hace muchos años mira a Chávez con desconfianza en la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo. Infortunadamente el mandatario colombiano cometió una ligereza al decir públicamente que había comprometido su palabra con el mandatario venezolano y que Makled sería extraditado a Venezuela.

Si eso sucede, aquí sólo habrá un ganador por goleada: Hugo Rafael Chávez Frías. De entrada, le gana la mano al gobierno estadounidense porque Makled ya no tendrá a quien contarle sus confidencias y porque la primera potencia del mundo tendría una vez más que verse abofeteada por un presidente (Chávez) que a diario no se cansa de ofenderle. Y le gana la mano al presidente Santos -el primer gran crítico que hubo en Colombia de Chávez y sus excesos- y de nuevo estaría dejando en claro su influencia sobre casi todos los presidentes de la región.

Claro que si Santos es hábil políticamente, debería exigirle a Chávez un “canje humanitario”, esto es, yo le entrego a Makled y usted me entrega a los “ilustres huéspedes” a los que da cabida en su territorio: los Iván Márquez, los Timochenkos, los Grannobles, los Pablitos… Si ese “intercambio” llegara a darse, gana Santos y gana Chávez. Si no es así, Colombia quedaría en el peor de los mundos. Por un lado, le agachamos la cabeza al nuevo mejor amigo de Colombia y, por el otro, le estaríamos enviando una pésima notificación a Estados Unidos, algo así como que en adelante hacemos parte de ese grupito de países latinoamericanos a los que Chávez maneja como marionetas. Y eso, sin duda alguna, no lo quiere ningún colombiano de bien.

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