55

4 de diciembre del 2013

“Cuando me preguntan cuántos senadores saldrán elegidos del Uribe Centro Democrático, respondo que 55”.

Cada vez que menciono ciertos nombres se generan distintas reacciones en quienes los escuchan. Si hay rechazo, la reacción de desagrado es inmediata como cuando se nombraba a la lepra en otras épocas. En cambio cuando hay aprobación, percibo solidaridad y acuerdo. Sabemos que las dificultades no se arreglan mencionando nombres que representan posiciones políticas, pero si con ideas que puedan conducir a acciones que lleven a soluciones, sin desconocer que esto se da gracias a que existe el liderazgo de personajes que por distintas razones consideran que tienen el deber de pensar y actuar por el bienestar de los demás por lo que quienes conformamos el tejido social estamos casi siempre en estado de latencia sin considerarnos responsables del destino de la nación, siendo tan sólo testigos sin ver oportunidades que permitan cambiar el curso de los acontecimientos. El tener como único medio de acción el voto popular, hace que seamos fáciles presas para el engaño y la manipulación, la demagogia y la trampa. Saber distinguir entre un discurso sincero y otro lleno de falsas ilusiones no es fácil. Para ello es necesario estar atentos a cualquier posible engaño.

Los discursos en época electoral se construyen muchas veces a partir de los deseos de los electores y no de planes claros de gobierno. Muchas veces se acomodan a las circunstancias y no surgen como planteamientos estructurados para construir un mejor país.

Considero que el esfuerzo por hacer alta política que ha realizado el grupo de personas que integran el movimiento Uribe Centro Democrático, puede llegar a ser motivo de estudio en el futuro. El acercamiento de ellos con quienes sufren las consecuencias de la ausencia de respuestas oportunas a sus necesidades, durante más de tres años llevando propuestas y escuchando planteamientos en busca de soluciones, no se improvisa. Vemos a los otros partidos queriendo alcanzar el largo recorrido en una carrera alocada que tan sólo les ha traído luchas internas y muestras claras de debilitamiento por estos años de complicidad con un gobierno indigno y derrochador.

Por eso cuando me preguntan cuántos senadores saldrán elegidos de la lista de Uribe Centro Democrático, respondo sin titubear que 55. Con asombro pero con ilusión y esperanza reciben esa respuesta mis amigos. Y me atrevo a pronosticar que Óscar Iván Zuluaga va a ser elegido en primera vuelta. Su discurso está llegando a cada rincón del país a pesar de no contar con los medios de información más poderosos. Porque en su caso lo que plantea deja poca sombra de duda y no se le puede acusar de demagogia.

Para la muestra cito apartes de una reciente entrevista concedida a La Hora de la Verdad en la que habla del delicado tema del café con tanta propiedad como la que demuestra cuando se refiere a la educación, la salud, la seguridad, las pensiones, el fallo de la Haya (“Es urgente actuar ya para defender la soberanía e integridad territorial de Colombia acudiendo a todas las vías legales”), la economía, la niñez, la vejez, la situación fiscal, el campo (“La paz de Colombia está en que logremos poner a crecer al sector agropecuario a tasas altas. Ahí es donde realmente se juega el país, la generación de empleo y la pobreza”), el petróleo, la minería, el metro de Bogotá, el empleo, la tasa de cambio, el narcotráfico, las negociaciones en La Habana, las FARC, la erradicación de los cultivos de coca, el Catatumbo, el Putumayo, las regalías y muchos otros temas que comprende a cabalidad y los aborda con la seriedad necesaria, sin apasionamientos ni arrogancia:

“Yo creo que la crisis del café es muy profunda y ha sido tan mal manejada que los cafeteros han tenido que hacer un paro este año para llamar la atención a un gobierno que no ha entendido que el café requiere de un replanteamiento de fondo, desde su estructura productiva y su comercialización.”

“Es necesaria la revisión de toda la política cafetera. Lo triste es que hoy un cafetero va a vender su cosecha y recibe menos de lo que le costó producirla.”

“El promedio de edad del cafetero es de 57 años. ¿Quién lo va a sustituir? ¿Quién se va a meter hoy al negocio cafetero?”

“Se requiere entender en su dimensión la problemática del café si queremos volver a los 15 millones de sacos de buena calidad.”

“Los cafeteros necesitan tener créditos en condiciones muy económicas y una política que permita tener costos adecuados en insumos y fertilizantes.”

“Colombia tiene que avanzar en producir cafés con valor agregado, cafés especiales. Hay departamentos como Huila que nos han dado lecciones en ese sentido y eso le representaría al país primas por producir calidades. El mundo está en función de los cafés especiales y con ellos se abre la posibilidad de hacer su comercialización que es donde está la verdadera utilidad. Colombia necesita volver a posicionar su marca de país, su marca de café.”

“Hay que atacar el problema de la revaluación. A medida que hay revaluación los ingresos de los cafeteros caen drásticamente. El 60% del costo del café es la mano de obra, luego el café está desprotegido frente a la revaluación. Se requiere de una política clara que corrija la tasa de cambio porque ahí está la fuente del ingreso de la agricultura. Políticas en ese sentido permitirán al café ser lo que fue en el pasado.”

“600 municipios de Colombia dependen del café. No tengo ninguna duda de que la paz del país está ahí. Son 600.000 familias que representan más de 2 millones de empleos los que mueven la economía de esos municipios que es una parte importante de la economía del país.”

“Es necesario hacer un ajuste importante en la institucionalidad cafetera contando con estructuras desburocratizadas que trasladen los beneficios al productor. En ese sentido hay que recuperar el rol de las cooperativas cafeteras que ha sido esencial en asistencia técnica, comercialización, compra de insumos a buenos precios e importación de fertilizantes con economías de escala.”

“Hay posibilidades de convertir al café en el centro del desarrollo agropecuario del país para generar riqueza y empleo por su importancia económica y social”.

Me gustaría escuchar a Óscar Iván Zuluaga con mayor frecuencia en entrevistas y diálogos como este que sostuvo con Fernando Londoño. Sobre todo en estos meses en los que su principal medio de expresión es la palabra, porque desde el 8 de agosto se expresará con actos de gobierno que transformaran al país como bien lo anuncian sus planteamientos.

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