Otra reforma para los ricos de los ricos

23 de agosto del 2018

Por Armando Benedetti.

Otra reforma para los ricos de los ricos

Tan solo han pasado dos semanas desde que se posesionó el nuevo gabinete y las medidas económicas y tributarias anunciadas por el ministro de Hacienda develan un panorama desfavorable para los colombianos, especialmente para la clase media –que hoy representa el 31% de la población–.

Entre las medidas que ha presentado Carrasquilla como parte de la nueva reforma tributaria se incluye la disminución de impuestos a las empresas, no solo en la tarifa de renta sino también por la expectativa de producción y ganancia; reducir lo que pagan por el Impuesto de Industria y Comercio; disminuir el umbral salarial para que más personas (de clase media) declaren y paguen renta; e incluso ha planteado la posibilidad de gravar toda la canasta familiar y luego devolver algo de esto mediante los programas de subsidio.

Desde febrero advertí que esto pasaría. Siempre las políticas económicas benefician a los empresarios que pagan las campañas. Es por eso nunca sucede lo que esperan los electores y se sigue legislando en contra de los intereses de los colombianos más vulnerables.

No en vano todos los últimos ministros de Hacienda han llegado a su cargo proponiendo un nuevo cambio en los tributos. Roberto Junguito (2002-2003) lo hizo con la Ley 788 de 2002, que imponía una sobretasa en el impuesto de renta; Alberto Carrasquilla (2003-2007) presentó el proyecto que luego se convertiría en la Ley 863 de 2003, que aumentó el Gravamen de Movimientos Financieros al 4×1.000; Juan Carlos Echeverry (2010-2012) lideró el trámite de la Ley 1430 de 2010 que eliminaba este tributo de manera progresiva; y Mauricio Cárdenas (2012-2018) radicó en sus primeros meses la Ley 1607 de 2012 con la que se creó el impuesto sobre la Renta para la Equidad. Es así como en las últimas dos décadas, hemos sufrido por una reforma tributaria cada 24 meses.

Y este asunto es tan perverso que aquí está una de las cusas por las que Colombia sigue siendo unos de los 3 países más desiguales del mundo, solo superado por Haití en la región. Nuevamente la política económica del país se basa en hacer que quien tiene dinero sea más rico y que el pobre pague más impuestos, sin que estos se vean reflejados en una mejora de su calidad de vida. De hecho, con las rebajas de impuestos a los más ricos, se han perdido 122 billones de pesos en los últimos 16 años, y es la gente del común la que paga de su bolsillo.

Durante años, en Colombia se han defendido este tipo de reformas diciendo que si se bajan los impuestos a los grandes empresarios, estos van a contratar a más personas o a subir el salario de los trabajadores. Sin embargo, no existe un solo indicador que así lo demuestre. De hecho, en Estados Unidos el más reciente recorte que hizo el Gobierno de Trump a los impuestos de las empresas no mejoró los salarios reales de los trabajadores, por el contrario, disminuyeron.

Ahora la nueva nueva propuesta del partido del Gobierno es la de facultar al presidente para que, por una única vez, pueda aumentar el salario mínimo. Y nada más mentiroso que esta premisa. De acuerdo con el proyecto, el incremento salarial iría directamente a las cesantías y, en este sentido, no se trata de dinero líquido con el que las personas puedan solventar sus gastos mensuales; pero sí deberán sacar de su bolsillo el dinero que corresponda para nuevos tributos y cubrir el hueco que dejará la rebaja de impuestos a los ricos y empresarios.

Sin duda, el trámite de esta nueva reforma tributaria será el primer pulso álgido entre entre el Gobierno y el Legislativo. Ojalá esto sirva para que, por primera vez, el Congreso piense en el beneficio de los ciudadanos que depositaron su voto, y no en quienes financiaron las campañas. ¡Es hora de devolver la plata al bolsillo de la gente!

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