¿Otros 70 años de soledad para el Metro?

¿Otros 70 años de soledad para el Metro?

7 de marzo del 2019

Bogotá lleva esperando 70 años para hacer realidad el Metro de la ciudad.  En este momento está el proyecto en el punto más avanzando en la historia; el proceso de contratación ya inició. Sin embargo, la oposición política del Polo Democrático acaba de radicar una demanda en el Consejo de Estado para tumbar el proyecto.

Yo me pregunto: ¿es que nos quieren condenar a otros 70 años sin este sistema de transporte masivo que requiere con urgencia el Distrito Capital?, ¿Cuándo vamos a entender que el Metro de Bogotá no es un monopolio de un partido político o de una ideología?  el Metro es una necesidad de todos los bogotanos.

Lo que más afecta la calidad de vida de los capitalinos es el tiempo que perdemos en trancones o en Transmilenio. El año pasado fuimos catalogados como la peor metrópoli en congestión vehicular. Todos la padecemos a diario, perdemos tres horas de nuestra vida en un trancón o tratando de sobrevivir en el sistema de transporte público.

El proyecto actual del Metro es el único que ha cumplido con todos los requisitos legales, técnicos y financieros. Se creó la empresa Metro, está garantizada la financiación de la mayor parte del Metro y de dos de las troncales alimentadoras de Transmilenio después de que el Gobierno Nacional avalara el proyecto a través de cuatro documentos CONPES aprobados en el Consejo de Ministros. Fueron aprobadas las vigencias futuras, por el Concejo Distrital, por más de 6 billones de pesos y fueron también aprobados tres créditos del BID, del Banco Mundial y del Banco Europeo de Reconstrucción por siete billones de pesos.

El Metro elevado tendrá una longitud de 19,5 kilómetros con 15 estaciones. Iniciará entre Bosa y Kennedy en el Portal Américas e irá en su primera fase hasta la calle 72 con avenida Caracas.  Moverá en su máxima capacidad un millón de pasajeros al día y beneficiará a 3.6 millones de personas del occidente de la ciudad. Todas las estaciones permitirán intercambio con las Troncales de Transmilenio y el uso de bici parqueaderos.

El Metro elevado representará múltiples ventajas para la Capital. Permitirá un ahorro de 268 millones de horas de viaje al año, una reducción de por lo menos 778 accidentes de gravedad.  El Metro tendrá efectos directos en la mejora de la calidad del aire que respiramos; 171 mil toneladas menos de gases de efecto invernadero emitidas y una reducción de 10 mil toneladas de monóxido de carbono y 190 toneladas menos de material particulado, que es la causa de la alerta amarilla en calidad del aire recientemente emitida por la Secretaria de Ambiente. Lo más importante será un sistema asequible y cercano: cuando se termine la obra, todos tendremos una estación de Metro o Transmilenio a máximo un kilómetro de distancia de nuestras casas y podremos ir a cualquier punto de la ciudad, en máximo dos transbordos. El tiempo en recorrido mejorará notablemente especialmente a los habitantes de Bosa que hoy para llegar a la 72 se demoran hora y media, con el metro serán 26 minutos. Eso es calidad de vida.

El proyecto se convertirá en un detonante de renovación urbana y de desarrollo económico y social del Distrito Capital. Habrá mejoramiento de las vías aledañas, una ciclo ruta por debajo de sus pilonas desde el occidente hasta el centro de la ciudad.  Se crearán estaciones laterales que estarán complementadas por centro comerciales y de oficinas.  Más de 135 mil empleos directos e indirectos que generará la obra traerán bienestar y progreso a la ciudad.

La primera línea del Metro de Bogotá será la tercera más larga de América Latina. Tendrá una velocidad promedio de 43 km/h frente al promedio de otras primeras líneas que oscilan entre 35 y 38 km/h. Moverá 21 mil pasajeros día/km, la segunda luego de la de Lima que mueve 24 mil pasajeros día/km. Y será la tercera en Latinoamérica en capacidad inicial con 41 mil pasajeros/hora/sentido, después de Ciudad de México que tiene 57 mil pasajeros/hora/sentido. Con todo esto hay sectores que han salido a criticar el proyecto y de forma falaz lo señalan de minimetro.

Es paradójico pero quienes quieren tener el monopolio sobre el Metro, no lograron adjudicarlo durante 12 años, les vendieron espejismos a los bogotanos y ahora, que por fin estamos cerca, quieren devolverse a discusiones estériles para que durante otros 70 años no tengamos Metro.

El Metro no es de Petro, tampoco es de Peñalosa, es nuestro, es de los bogotanos y nos lo merecemos. Lo necesitamos para mejorar nuestra calidad de vida y por fin, ser una verdadera Capital de la República. Lo requerimos para dar el paso inicial y construir de forma sostenible un sistema de transporte público, que reclama una metrópoli en permanente crecimiento y desarrollo.

Es el momento y por eso hacemos un llamado para defender el Metro, la solución a la agobiante inmovilidad y parálisis de Bogotá no da más espera. Necesitamos urgente un medio de transporte eficiente para Bogotá, tenemos el derecho de no seguir gastando dos horas de nuestras vidas atravesando la ciudad,  inseguros, incómodos y respirando un aire contaminado.

La soledad del Metro, radica precisamente en que como ciudadanos hemos dejado que los políticos nos roben este sueño mientras observamos de brazos cruzados. Por  años nos han prometido e incumplido un Metro. Hoy nuevamente quieren quitarnos el Metro y condenarnos a otros 70 años de discusiones inocuas. ¡No lo permitiremos! Esta vez no dejaremos solo al Metro, romperemos los 70 años de soledad que ha tenido este proyecto.

Queremos Metro YA, defendámoslo, no más pasos hacia atrás, este es el momento.

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