Pa’ creyentes, los socialistas del siglo XXI

4 de junio del 2013

Hoy, político socialista que se respete, debe ser más rezandero que beata de pueblo. / Columna de Margarita Londoño.

Hizo bien Hugo Chávez en bautizar el actual pensamiento de izquierda como Socialismo del siglo XXI, para diferenciarlo de su antecesor, el del siglo XX y del más viejo, comunismo del siglo XIX.

En esos tiempos aciagos todos los comunistas eran ateos; Marx, Engels, Lenin, Trosky, Stalin, el Che, Mao, Tito, Castro…Con el paso de los años eso pasó a ser historia. Hoy, por el contrario, casi todos creen en Dios y eso que Marx había proscrito la religión como “el opio del pueblo”. Probablemente era un mandato cierto, pero para la masa, no para sus dirigentes que consumen ese opio por cantidades.

El mismo Chávez, eje fundamental del socialismo moderno, renunció sin reato a su pelea con la iglesia cuando supo que tenía cáncer y se dedicó a suplicarle a Dios, a la Virgen y a todos los santos, que lo salvaran. Como muchos otros legados, entre ellos el petróleo, les dejó a sus amigos esa ferviente devoción. Tal vez por eso, hoy, político socialista que se respete, debe ser más rezandero que beata de pueblo.

Maduro, por ejemplo, que pertenecía a la santería (no confundirla con los amigos de Juan Manuel) ahora tiene locura mística y ve a su patrono con alas por todas partes. Pepe Mujíca, un redomado marxista ateo, mandó a decir misas por Chavez, visita con devoción al Santo Padre y ora por la paz de Colombia. Cristina, la heredera de Santa Evita, tiene entronizado a San Tuerto y Evo, para ser más autóctono elevó a los altares a la Pacha Mama.

En Colombia, para no ir muy lejos, un exmaoísta famoso como José Obdulio cree en los milagros de Uribe. Clara López, socialista hasta los tuétanos, acaba de confesar que es muy religiosa y Gustavo Petro, además de ser Mariano, nos hizo el milagro de elegir al Procurador. Desde entonces anda en olor de Santidad.

Como ven, la izquierda latinoamericana es profundamente creyente. En eso coincide con la derecha, hay que reconocerlo, aunque rezan a deidades diferentes, porque los líderes de la derecha, en todos los siglos, solo tienen un Dios: el Dinero.

Piñera, Peña Mota y Santos, por ejemplo, prefieren entrar a clubes de ricos que meterse con la religiosa y pobretona Alca o la vieja cofradía de países No Alineados.

Por mi parte debo confesar que todavía estoy pasada de moda. Eso sí, ando atenta al momento propicio para voltearme porque siempre he tenido protección divina. En mis años más beligerantes de tira-piedra los rezos de mi madre me protegieron de tentaciones totalitarias como la revolución armada y me condujeron a ser aprendiz de intelectual que era la forma aceptable de ser comunista y atea.

Viéndolo bien, si Héctor Abad que es paisa, intelectual y ateo ya visitó el santuario de la Madre Laura, de pronto, yo, podría hacer lo mismo. Tengo ancestros paisas, me gusta la Pacha Mama, que es redonda como la Madre Laura, y me doy ínfulas de intelectual. Eso sí, habrá que pedirle a mi hermana esas estampitas que anda repartiendo con la oración a la Santa y meterlas en mi billetera para sentirme parte de esa cofradía emblema de la posmodernidad política: El socialismo del Siglo XXI.

www.margaritalondono.com

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