Parecido entre el concejal Durán Silva y el diputado Rodrigo Mesa

15 de mayo del 2012

El diputado Rodrigo Mesa Cadavid lleva veinte años mangoneando en la Asamblea de Antioquia. El concejal Jorge Durán Silva treinta y dos en el Concejo de Bogotá. Mesa dice que las dos corporaciones se parecen, “son la misma recocha”. En su estilo, en “sus discursos” son comparables, muy semejantes. Usan un lenguaje agresivo. Se burlan […]

El diputado Rodrigo Mesa Cadavid lleva veinte años mangoneando en la Asamblea de Antioquia. El concejal Jorge Durán Silva treinta y dos en el Concejo de Bogotá. Mesa dice que las dos corporaciones se parecen, “son la misma recocha”.

En su estilo, en “sus discursos” son comparables, muy semejantes. Usan un lenguaje agresivo. Se burlan de funcionarios y colegas. Agreden a menudo. Conocen bien las normas y los vericuetos, son capaces de conseguir un quórum o acabarlo, si les conviene.

Entrevistando a Mesa Cadavid, quien pasará a la historia por insultar de manera vulgar a los chocoanos (“enviarle plata al Chocó es como perfumar un bollo”) me acordé del paisano (huilense) Durán Silva, pero no hice comparación alguna.

Sobre “cierto parecido” me hizo caer en cuenta el periodista Pascual Gaviria, de “La Luciérnaga”, sorprendido con este perfil que hice meses atrás del curioso personaje:

El alcalde de la época, Juan Martín Caicedo Ferrer (1990-92), debió esconderse detrás de un escritorio, mientras algunos de los contertulios se lanzaron al suelo para salvar su vida. El concejal Durán Silva había sacado el revólver y le estaba apuntando a su colega Forero Fetecua.

Durán había dicho algo que le resultó ofensivo a Forero, antiguo volquetero, hombre rudo y de malas pulgas, quien llegó a la política con las credenciales de ser el mayor urbanizador pirata de Bogotá.

Después de los madrazos respectivos —y mutuos—, Forero —con fama de ganarle a tres o cuatro hombres al tiempo, en una pelea— caminó desde el otro extremo de la sala para agredir a Durán, que tenía y tiene fama de liarse (si toca, admite él) “con lo que encuentre”.

—¡Si da un paso más lo mato!, —amenazó Durán, empuñando un 38 largo, con tanta seguridad que el temible Forero Fetecua creyó. Cuando se detuvo, todos los concejales liberales que asistían a la reunión —y también el alcalde— andaban por el suelo, procurando algún refugio.

Ni Forero le pegó a Durán ni éste disparó, pero todos se llevaron el mayor de los sustos. Con el tiempo, Durán Silva fue uno de los pocos amigos de Forero y uno de los pocos también que lo visitó en la cárcel. Más tarde lo acompañó en el sepelio, ante su muerte temprana, desprestigiado y perseguido.

Este episodio muestra, de cuerpo entero, al más viejo concejal de Bogotá, con 32 años en la corporación y 67 años de vida, sin ganas de retirarse de la política, con ánimos casi juveniles para mantenerse como el mayor provocador que legisla en la ciudad.

—Tarde o temprano me iré. Pero más tarde que temprano —se ríe. —Aquí estaré hasta que Dios me de fuerzas, capacidad de pensamiento y salud. Por ahora me siento como un toro. Un toro —reproductor como su padre, quien procreó ocho hijos conocidos, sin contar los de otros municipios. “El viejo tuvo muchos hijos que yo no conozco”.

Para cuidar su salud, Durán hace ejercicios todos los días, atiende su finca agrícola, practica la natación casi como un profesional. Y —por si alguien tiene interés especial en saberlo—  es cinturón negro en taekwondo.

El concejal Durán tiene cinco hijos, algunos ya profesionales, con dos mujeres que ya no están en su vida. A la segunda la hizo concejal, con tan mala suerte que le dio la espalda, personal y políticamente. Fue su única derrota electoral. Los 300 votos que le faltaron a él para ser Representante a la Cámara, se los aportó ella a otro candidato.

Durán Silva no se ahorra peleas ni economiza calificativos, que van desde “torticero” hasta homosexual o marihuanero. El excontralor Carlos Ossa Escobar y Guillermo “la chiva” Cortés, pueden dar testimonio de que discutir con Durán es tanto como participar en una balacera.

Pero no vive solo de darse trompadas. También se le reconoce como uno de los concejales más serios, estudiosos e independientes de la Corporación. La ponencia de los más importantes proyectos de la ciudad (hoy el Plan de Desarrollo) se la encargan sus colegas, por el conocimiento que tiene de la Hacienda Pública.

Durán Silva se da el lujo de haber compartido curul a figuras de la talla del “Cofrade” Palacio Rudas, Carlos Lemos Simmonds, Daniel Arango Jaramillo, Jorge Muñoz Pinzón, Alberto Santofimio Botero (en sus mejores tiempos), Carlos Restrepo Piedrahita, Patricio Samper, Julio César Sánchez, Alberto Dangond Uribe, Dimás Rincón y Alejandro Martínez.

También fue colega de Luis Carlos Galán (“no tan brillante en su paso por el Concejo”) y Mario Suárez Melo, quien tuvo un recorrido muy fugaz y pobre por ese recinto. En su opinión, los mejores alcaldes de Bogotá fueron Gaitán Cortés, Mazuera Gómez, Durán Dussán y Peñalosa.

El peor, el más irresponsable, Lucho Garzón. “Se gastó más de medio billón de pesos en publicidad. Y en los últimos dias $100.000 millones, con el cuento populista de Armando Calle”.

Dicen que Durán Silva agredió —sin contemplación— a sus colegas Angela Benedetti y a la conocida “gorda” Fabiola Posada, con calificativos desobligantes.

—No es cierto. Yo no peleo con mujeres. A la señora Benedetti el único mal que le hice fue conseguirle un viaje a China.

—Pero usted dice que es bruta.

—Eso no lo digo yo, lo dicen todos.

Lo que sí le consta a todo el mundo es que en el debate sobre libertad sexual en el Concejo no se limitó a negar el proyecto sino que utilizó términos de fuerte calibre contra la comunidad gay y consideró que “no podemos venir aquí a aprobar acuerdos contra las buenas costumbres de la sociedad”.

—Lo que pasa es que en una sociedad hipócrita, tener carácter y personalidad se confunde con tener mal carácter (¿quién más dijo eso?).

Durán Silva considera que no ha sido ni será áulico de ningún alcalde. Y que le cantará la tabla a todos, en defensa de la ciudad.

Cada año, el último domingo de mayo, celebra en Ciudad Bolívar el Día de la Madre (Jorge Barón le ayuda en la organización). A la última fiesta asistieron unas 7.000 personas. En esa zona de Bogotá tiene su mayor votación.

El concejal Durán Silva es un liberal de raca-mandaca. De los pocos políticos de la ciudad que no sufre mareos cuando le ofrecen posiciones importantes a nivel nacional ni se cambia de partido (Uribe lo tentó y no pudo).

“Soy liberal desde el vientre de mi madre”, suele decir. Y recuerda que su familia liberal debió salir corriendo de Garzón, Huila (meca conservadora regional), antes que cambiar de bandera”.

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