¿Participación política?

12 de junio del 2013

Los arcángeles de las Farc no aspiran unas meras curules, quieren el poder en 2018. Columan de Guillermo Rodríguez.

Realmente los señores de las Farc se apresuraron con su última propuesta de correr el calendario electoral. No se ha llegado a un acuerdo definitivo y ya consideran que tienen el derecho de proponer un cambio en el panorama político, con su agenda y su cronograma de entrada sabemos lo que le depara y lo que será de Colombia.

Con tantos meses ante la opinión publica estas conversaciones de paz y en medio de ellas, apenas, el debate del segundo punto de la agenda un tema espinoso, pues los arcángeles de las Farc no esperan y aspiran unas meras curules, quieren la mermelada del gobierno y tras de ello el poder en el 2018.

Aún sigue siendo incierto el resultado definitivo de toda esa posible farsa orquestada por Jaramillo o dirigida por él. De entrada, en el punto de participación política nos muestra quizás la desgracia para 46 millones de colombianos, y el desdén de esta bandola de hacer lo que a bien tengan con todo a su paso.

No solo destapan abiertamente su interés en una participación política, si no la claridad de la impunidad que observará Colombia y el mundo por cuenta de  Jaramillo y sus buenos y bien querientes amigos de La Habana.

Al menos acertadas fueron las palabras del vocero “estrella” del gobierno, Humberto De La Calle, que tras escuchar tal sugerencia, dijo que por ahora, hay que centrarse en los diálogos y en eso tiene toda la razón, pues diálogos no vemos. Todos los colombianos aguardamos los avances, del anhelado proceso de paz que lidera el actual gobierno, dado que no se pueden ensillar las bestias antes de, eso siendo optimista no “moderado” como este gobierno sino extremadamente optimista, pues es muy difícil hablar de paz, en medio de diálogos alternados con violencia y terror, a eso sumado la no dejación de armas.

En realidad a las Farc es muy poco lo que se les puede creer. Otros sectores que representan las víctimas, sienten muchas angustias dado que  son las más interesadas en saber que tan real es la voluntad de paz del grupo armado y de qué manera van a retribuir el daño hecho durante varias décadas de conflicto.

A las víctimas primero sus dolencias por cuenta de las Farc, y ahora sus dolencias por cuenta del Estado, pues las Farc gozarán del “deleite” de hacerle el quite al poder punitivo de nuestra institucionalidad, y a su vez nos inducirán a los ciudadanos por no decir “el gobierno y las Farc”, estarían constriñendo por así decirlo a 46 millones de desdichados a pactar con las Farc, como si no fueran derrotables. ¿Pactaran una paz duradera? No lo creo, lo único cierto es que en La Habana se prepara bastante impunidad y participación política a quienes hoy representan tanto dolor al pueblo de Colombia.

No se puede hablar de política, cuando el proceso de paz, no ha arrojado los frutos claves hacia ese fin y mucho menos cuando no se conoce con precisión, cómo habrá de responderse a las acciones ilegales cometidas, cuáles podrían ser perdonadas y cuáles no. Si es que hay algo perdonable, tal vez en nuestros corazones sí, pero ante el Derecho Internacional Público, que nos obliga a cumplir los tratados que suscribimos, aprobamos y ratificamos, ante esta perspectiva no hay perdón alguno por más que quiera el gobierno.

Aún queda mucho camino por recorrer y el calendario electoral no puede detenerse. Que desparpajo y despropósito, plantearlo, es una “patada” al fundillo a todos los colombianos que creemos en la institucionalidad y en la Democracia. La participación política era lo último que se debiera negociar en este proceso de paz o en cualquier otro, lamentablemente la premura del gobierno y de la “luz” de este proceso el señor Jaramillo es consentir a las Farc. En buena hora miden el jefe negociador las encuestas más allá de sus intereses, el claro mensaje que emitió el gobierno durante las últimas horas es que no hará tal concesión. ¿Vale la pena cuestionarnos qué tanto ha cedido el gobierno? ¿Qué es lo que ya está acordado en temas de participación política?

Vale la pena el cuestionamiento porque si este tipo de desparpajos son los que se filtran, no queremos llegar a pensar que es lo que no sale a la opinión; al fin de cuentas encontramos hoy la bolita del mensaje de Santos de prorrogar las elecciones y abolir la reelección, era una idea que surgió en La Habana y aquí se trató de vender. Claramente a nadie le cayó bien tal asunto. Ahora las Farc lo tratan de hacer como si tuvieran más aceptación que Santos.  ¡Tienen valor! , Eso sí, tienen claro que Santos al paso que va, será más favorable la imagen de las Farc y el ELN juntos que la de él mismo.

En hora buena, ¿Qué fin tendría retrasar el calendario electoral? O ¿Dejar entrever una asamblea constituyente cuando aún no se conocen las bases de un posible acuerdo? Estos interrogantes solo podrán despejarse cuando culminen esos diálogos y que tengan éxito, cosa que dudamos sinceramente, de lo contrario será difícil maniobrar hacia ese camino que proponen los miembros del secretariado de las Farc, presentes en La Habana y la pesadilla que empezaría para 46 millones de compatriotas.

@g_rodriguezm

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