Pasos de Angelino grande

3 de agosto del 2012

Se especula con lo que piensa Angelino Garzón, se utilizan sus llamadas para hacer ver que está del lado de los uribistas y se atreven incluso a contradecir sus cartas. Se dice que la figura vicepresidencial sobra y hasta el propio presidente del Senado, Roy Barreras, anuncia que quiere ir a ver personalmente el estado […]

Se especula con lo que piensa Angelino Garzón, se utilizan sus llamadas para hacer ver que está del lado de los uribistas y se atreven incluso a contradecir sus cartas. Se dice que la figura vicepresidencial sobra y hasta el propio presidente del Senado, Roy Barreras, anuncia que quiere ir a ver personalmente el estado de la salud del Vicepresidente, ya que él es médico de profesión y voltiarepista de oficio. Incluso el presidente Juan Manuel Santos corrió a ver a Angelino cuando se supo que estaba de acuerdo con la constituyente y salió a decir, no se sabe sí con doble sentido, que tiene afectado el lado izquierdo del cerebro y que no apoyaba la constituyente.

El caso es que no se sabe a qué le tienen más miedo hoy en Palacio sí a la constituyente o a Angelino. Se muestran poco preocupados por la mejoría en su salud, o más bien parece que les preocupa que se llegue a mejorar. Porque Angelino se ha vuelto un referente de lo que no debe ocurrir en el gobierno. Siempre ha enfrentado las salidas olímpicas que se han vuelto costumbre en la administración Santos, ya sea sobre salario mínimo, camioneros, o crisis de la salud. Es una lástima que no hubiera estado en pleno uso de sus facultades cuando se inventaron a medianoche en un club el orangután llamado reforma a la Justicia. De seguro se habría atravesado como un roble en sintonía con lo que después manifestaron los indignados de las redes sociales en contra de semejante esperpento.

Pero Angelino es un viejo zorro y hasta echado late. Y fundamentalmente porque tiene con qué. No llegó con ninguna intención de convertirse en ventrílocuo del gobernante que lo escogió para fórmula vicepresidencial, como la hiciera, a las mil maravillas, su antecesor. Él sabe que tiene peso específico y que terminó en la llave con Santos por cuanto representaba la simpatía de los sectores sociales, de los descamisados, de los marginados y de los maltratados centenariamente por los apellidos Santos, López, Lleras, Pastranas y otros tantos aristócratas encumbrados que rotativamente llegan al poder.

Por eso comienza a verse como una piedra en el zapato para los reeleccionistas de Santos, para los vargaslleristas del populismo con las cien mil casitas que llevan de colofón una aspiración presidencial, por si acaso, y para los eternos precandidatos presidenciales que merodean el gobierno de la unidad nacional. Angelino no traga entero, tiene su propio criterio y sobretodo se ha caracterizado por su compromiso cierto con los desfavorecidos de este país. Y por esa razón los voltiarepistas, los de la U reencauchados en la S y los verdes que quieren meterse a la unidad nacional no lo pueden ver con buenos ojos. Es más, lo ven con pasos de animal grande.

Incluso algunos los uribistas lo quisieran contar entre sus filas como una posible salida para enfrentar la reelección de Santos. Prefieren un centroizquierdista conocido que un traidor reconocido. Los santistas no saben qué hacer porque nunca representará una garantía de alineamiento e incondicionalidad, y menos si el gobierno se aleja como lo hace cada vez más de la agenda social. El gobierno y los ministros saben que no pueden dar ni cinco de papaya porque como un caballo de Troya de lo social Angelino, aún en su lecho convaleciente, la parte sin contemplaciones y le sabe sacar buen provecho.

Y no como quisieran algunos, en beneficio personal. No. Angelino duélale a quien le duela es un hombre al que le duelen los pobres, lo atormentan las inequidades y lo mortifican las desigualdades. Ya no desde una perspectiva mamerta como le sucedió en el siglo pasado, sino desde una cosmovisión democrática y moderna del Estado. Desde una óptica de negociación y mediación entre los intereses aparentemente irreconciliables, y desde un sentimiento solidario en el que no caben mucho las componendas de elites, de carreristas ni de avivatos que ven la política como un negocio.

Curiosamente las enfermedades físicas que aquejan a Angelino Garzón son más fáciles de recuperar que las enfermedades mentales de muchos otros destacados dirigentes, tanto de la izquierda como del centro o ahora del puro centro. Y eso se convierte en una ventaja. Tanto que ya algunos visionarios y experimentados políticos como Antonio Navarro Wolf comienzan a pensar en Angelino como una salida tercerista frente a la inevitable polarización entre uribistas y exuribistas y como una salida digna para una izquierda que después de la debacle del Polo y la incertidumbre que genera Petro tiene que pensar en figuras con experiencia, credibilidad y coherencia.

Ahí si va a ser necesario que los verdes, aquellos a los que les interesan los cambios democráticos y han sabido comerse el polvo de la derrota cuando tuvieron la victoria en sus manos, los Antanas, los Luchos y los Peñalosas se vayan alistando para impulsar una candidatura presidencial con todos los matices de izquierda en la que converjan todas las versiones del puro centro social, en las que se depongan personalismos y vanguardismos, en cabeza de Angelino, que como van las cosas va a salir de sus malestares aún más fortalecido.

Y liberales decentes, conservadores progresistas y hasta uribistas arrepentidos pueden encontrar un camino que garantice un gobierno con sentido social, con autoridad institucional, con capacidad negociadora y fundamentalmente sin roscas porque sería una oportunidad para la inclusión desde el pellejo de un excluido que ha sabido aprender de la historia para que nunca más haya dictaduras del proletariado, pero que sabe a ciencia cierta que eso solo se garantiza si no existen dictaduras de la burguesía, ni dictaduras de la contratocracia, ni dictaduras de las mafias.

En ese contexto, lo que seguiría es pensar en una fórmula vicepresidencial incluyente, que le quite temores a algunos sectores militares sobre la percepción democrática de Angelino y le de tranquilidad a conservadores que piensan que preocuparse por lo social conlleva abandonar el desarrollo. Y si los astros están con una mirada de eficiencia, de visión femenina y de autoridad, quien mejor se acomodaría a un gobierno de puro centro social y democrático es Martha Lucía Ramírez. Con esa fórmula vicepresidencial de Angelino, y con esa confluencia de fuerzas democráticas, que se tengan los santistas.

* Los comentarios, textos, investigaciones, reportajes, escritos y demás productos de los columnistas y colaboradores de Kienyke.com, no comprometen ni vinculan bajo ninguna responsabilidad a la sociedad comercial controlante del medio de comunicación, ni a su editor, toda vez que en el libre desarrollo de su profesión, pueden tener opiniones que no necesariamente están acorde a la política y posición del portal.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO