Pensar es estar a la altura de los tiempos…

1 de marzo del 2011

Hegel decía: “pensar es estar a la altura de los tiempos” ¡y vaya los tiempos que estamos viviendo! Porque antes de las revueltas en Oriente Medio, recordemos ´a lo bobo bobo´ y díscolamente el 11 de Septiembre; la guerra en Irak y en Afganistán; la independencia en Kosovo; la guerra en el Cáucaso; el hecho de que nuevas potencias estén emergiendo como China, India, Irán, Brasil y las naturales fricciones que ello genera; la sin salida de Israel; la unificación de Europa y ahora el primer gran desafío que sufre el Euro; la bancarrota de Grecia amenazando con afectar a España, Portugal, Irlanda y hasta con tapar los escándalos de Berlusconi en Italia; el cambio climático global; Wikileaks todos los días convirtiendo al Pentágono y al Departamento de Estado en una fascinante enciclopedia; la izquierda tomándose buena parte de América Latina; en Wisconsin los sindicalistas protestando; en Texas los latinos se sienten discriminados y México sufre una ola de violencia sin precedentes debido al narcotráfico.

Todos estos eventos se deben a múltiples factores y a diversas razones pero la razón sigue siendo la misma y se encuentra “en razonable decadencia”. Es decir, el mundo está necesitando menos amos y más líderes que ayuden a organizar o a reconfigurar el nuevo orden mundial; donde los valores fortalezcan la autodeterminación y la justicia de los pueblos; primero satisfaciendo las más elementales necesidades humanas y luego empoderando a los débiles para que puedan relacionarse armónicamente con los demás y emerger libremente sin ser considerados una emergencia.

Proponer nunca ha sido fácil y el hecho de que algunas sociedades estén venciendo al miedo tampoco ¡pero está sucediendo! Y los regímenes autocráticos están debilitándose y los civiles organizándose; con la ayuda de los medios de comunicación y de las redes sociales, que están legitimando la idea de recuperar la dignidad de muchas personas o proyectando ciertas problemáticas calculadamente.

De cualquier forma, lo importante es que la gente está entendiendo que el orden social se construye entre todos y que los ciudadanos pueden modificar ese orden en cualquier momento, porque los pueblos jamás entregan su soberanía, sino que realizan una concesión.

Y entre la histórica ´negación´ y la actual ´sustitución´ de algunos poderes en el mundo, sería ideal proceder a definir las nuevas estructuras o en su defecto, simplemente tomar el control de ellas para que los vacíos políticos no los llene la guerra. Afortunadamente la historia no es una condena y puede ser una fuerza capaz de legitimar el cambio sin el uso de la fuerza, hasta que algún día aprendamos a convivir con este híbrido, asimétrico, pulsante, dinámico y complejo estado de cosas…

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