Periodismo y periodistas independientes…

22 de junio del 2019

Opinión de Ignacio Arizmendi

Periodismo y periodistas independientes…

“[…] el periodismo es una porquería. ¿Piensas en reformar al mundo? Ya te aliviarás. ¿Libertad de prensa? Se enoja el comerciante si se le toca su punto, y retira los avisos. ¿Quieres atacar la importación? Hay grandes agencias importadoras que pagan. ¿Quieres hablar de la desorganización social? Te ponen de patitas en la calle. ¿Que el hospital, que los archivos, que las vías públicas, que la policía? En la cárcel pararás, si te descuidas. ¿De qué puedes hablar que no tenga intereses creados? Los gobiernos extranjeros, el periódico, la sociedad, la política… ¿Y podrías hablar de libertad de prensa mientras existan directores de periódicos?”.

Es el polémico discurso que en plena sala de redacción le echa el fotógrafo de un periódico a un compañero reportero. Hace parte de la primera novela de Manuel Mejía Vallejo, Al pie de la ciudad, de 1958. Pero no entro a analizar lo expuesto, sino a señalar que el tema de fondo, la libertad de expresión, viene a cuento, otra vez, por el reciente caso de la revista Semana y su analista Daniel Coronell, a quien la publicación despidió, y luego readmitió, en virtud de una columna en la que criticaba al director de la misma, episodios que dieron lugar a opiniones acerca del llamado “periodismo independiente” y de los denominados “periodistas independientes”.

Según el diccionario de la RAE, independiente es quien “no depende de otro”, alguien “que sostiene sus derechos u opiniones sin admitir intervención ajena”. ¿Se necesita más claridad? En absoluto. Por lo tanto, las cosas están dadas para elaborar unas cuantas pinceladas alrededor de los “periodistas independientes” y del “periodismo independiente”, esto es, aquel que una persona o un medio hace:

  • Sin tener que financiar su labor gracias a los dineros o soportes de organizaciones, empresas o particulares.
  • Sin el apoyo económico o logístico de sus usuarios (lectores, televidentes, oyentes, etc.).
  • O lo hace gracias a los aportes de sus dueños, y de nadie más.
  • Y es un periodismo con total y comprobada libertad para asumir las políticas editoriales e informativas que le apetezcan a sus realizadores sin temer a nada ni a nadie.

¿Que esas simples cuatro condiciones son imposibles de satisfacer? Ah, entonces, es imposible que exista el periodismo independiente (ver definición de la RAE)…

En cuanto a los periodistas independientes, recuerdo la historia que le oí a un profesor, director de una revista, cuando cursaba mi carrera de periodismo en España, según la cual cierto día llegó a la sede un muchacho que deseaba laborar como periodista, pese a que había estudiado arte dramático y trabajado de actor, y tocaba guitarra y cantaba en restaurantes. El directivo le preguntó por qué quería abandonar tales talentos y experiencias para operar en turnos tan arduos como los de un redactor. El chico empezó a decir que amaba el arte y que escribir era un arte digno de cultivarse, etcétera. “De pronto –narraba el profe– interrumpió sus palabras, me miró, sonrió y dijo: ‘Hablemos en plata blanca. La verdad es que tengo hambre y busco tener una ocupación segura’. Lo vinculé”. El hombre estaba condenado a ser un periodista “dependiente…”.

La historia, por contraste, cae de perlas para hablar sobre lo que puede entenderse por “periodistas independientes”:

  • Los que sobreviven por su cuenta (no era el caso del actor y cantante…).
  • Los que carecen de compromisos con causas ideológicas, religiosas, etc., por lo cual sienten total libertad para informar o afirmar respecto de las mismas sin temor a nada, ni siquiera al medio periodístico en que actúan.
  • Los que no le sacan el cuerpo (el famoso “sacaculismo” colombiano), a favor o en contra, a ningún tema. Ninguno es ninguno.
  • Los que no se inquietan porque informan de hechos sobresalientes que lesionan los intereses del medio periodístico o de respaldos relevantes, u opinan en contra del medio o de tales intereses.
  • Los que, sin sufrir represalias, expresan públicamente sus desacuerdos con la empresa en que laboran.
  • Los que son fieles a su manera de ver las cosas con el costo que les suponga.
  • Los que no aceptan condicionamientos o intervenciones de fuentes, anunciantes, amistades, etc.

¿Que esas simples siete condiciones son imposibles de satisfacer? Ah, entonces, es imposible que haya periodistas independientes…

INFLEXIÓN. Quien en Colombia conozca empresas periodísticas que cumplan mínimo con las cuatro condiciones y periodistas que cumplan mínimo con las siete, ¡que levante la mano!

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