Petro: ahora o nunca

25 de julio del 2011

La salida en falso, como llamó Sergio Fajardo la decisión del Partido Verde de sumarse a la Unidad Nacional del Presidente Santos, dejó en evidencia que los verdes hoy no son ¨ni chicha, ni limoná¨. Y ese es el escenario perfecto para perder al electorado bogotano. Ese voto de opinión que desde hace dos décadas […]

La salida en falso, como llamó Sergio Fajardo la decisión del Partido Verde de sumarse a la Unidad Nacional del Presidente Santos, dejó en evidencia que los verdes hoy no son ¨ni chicha, ni limoná¨. Y ese es el escenario perfecto para perder al electorado bogotano. Ese voto de opinión que desde hace dos décadas le apuesta a posiciones alternativas, centristas y democráticas. Y sobre todo, a la ética de lo público, aunque en la última contienda se haya equivocado y por cuidarse de un uribista se le coló un anapista, que se descarriló en esta materia.

La decisión de aceptar la llegada de Uribe a la candidatura de Peñalosa cuando el uribismo se erigía como el principal opositor a Santos, hasta se comprendía en un contexto de alianzas con diversas fuerzas de oposición y en la estrategia de sumar y corregir errores vanguardistas. Pero que ese hubiera sido el motivo que fracturara el sueño plasmado en la ola verde y dividiera semejante voluntad de independencia, advertía que era urgente despertar.

Sacrificar a Antanas Mockus por Uribe deja ver algo más que una simple jugada electoral. Es el reflejo de que el Partido Verde anda sin brújula y que la ola ha empezado a tomar otro rumbo. Que llegó el día, y llegó y llegó, ese que coreaba la campaña de Antanas. Solo que como dicen los estudiosos de la astrología esta vez Mockus no es el mejor aspectado. Llegó el día de su nobleza y su sabiduría. Hoy Antanas con grandeza debe entregar el testimonio para que Gustavo Petro lo releve en la carrera, ya que contra viento y marea se ha ganado ese liderato en el espacio de la inconformidad y por la transparencia en Bogotá.

Hasta hace poco, a Petro se le reconocía su valentía por las denuncias contra la narcopolítica y parapolítica. Se le consideraba una promesa democrática pero subsistían algunas reservas. Su pasado guerrillero, su alineamiento con Chávez y sus tonos conciliadores con la justificación de la existencia de las Farc, lo colocaban como un peligro para ciertos estratos bogotanos que tendían a sintonizar con el proyecto uribista que les permitió viajar a sus fincas sabaneras sin miedo a las pescas milagrosas.

Pero con el correr de los días, las tendencias dictatoriales de Uribe, los atropellos a la Constitución del 91 para perpetuarse en el poder, el triunfo de Santos apoyado por Uribe y Uribito y los escándalos sobre la corrupción fraguada durante los ocho años anteriores, han mostrado a los electores bogotanos nuevas realidades que obligan a retomar los caminos de la democracia, la independencia y la coherencia ética. Hoy es un imperativo con Bogotá que el árbol de la intolerancia no impida ver el bosque progresista.

Los bogotanos saben que hay que elegir a quien pueda reparar los daños de la administración Moreno en la ciudad. Quieren que haya alguien capaz de enfrentar las mafias de la contratocracia. Que tenga el valor de no tranzar con los rezagos del 8.000 o de la parapolítica. Que pueda reordenar el gasto para priorizar los temas de movilidad y seguridad en Bogotá. Y que tenga el criterio para ponerle tatequieto a las componendas politiqueras en el Concejo.

Por eso ven con buenos ojos que quien tuvo el valor para destapar el carrusel de la contratación de su propio partido y como el mejor de los visionarios se la jugó incluso retirándose del Polo, sea hoy la alternativa más seria y más confiable en las próximas elecciones. Por eso hoy los bogotanos de los estratos bajos, los medios y los altos quieren apostarle a un dirigente que ha dado muestras de haber madurado sus conceptos y crecido políticamente sin tomar el atajo de renunciar a sus principios de solidaridad con los sectores populares y de la decencia con la administración.

Petro ya mostró la pasta de candidato en las pasadas elecciones presidenciales, ya ha mostrado su casta de parlamentario durante varios periodos y ha demostrado con creces su compromiso con el progreso, la democracia y el desarrollo social. Y que sus ilusiones transformadoras siguen vivas. Pero además, que tiene la suerte del ganador. Que el Partido Verde se haya descolorizado tanto, que el Polo lance un candidato anónimo y que Peñalosa y Lucho se le regalen a la Unidad Nacional, corrobora que sí los verdes tienen el candidato de los santos y de los non santos, Petro es el candidato de los inconformes pero acompañado por los astros.

Ah, y súmese que tiene la suerte de estar acompañado por el mejor concejal bogotano, de lejos, Carlos Vicente de Roux.

* Los comentarios, textos, investigaciones, reportajes, escritos y demás productos de los columnistas y colaboradores de Kienyke.com, no comprometen ni vinculan bajo ninguna responsabilidad a la sociedad comercial controlante del medio de comunicación, ni a su editor, toda vez que en el libre desarrollo de su profesión, pueden tener opiniones que no necesariamente están acorde a la política y posición del portal.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO