Petro vs. Petro

20 de mayo del 2013

Hoy, el peor enemigo de Petro es él mismo. / Columna de Federico Hoyos.

Pareciera que el peor enemigo del alcalde Gustavo Petro es él mismo. El mal manejo de sus comunicaciones así lo demuestran, pues en uno de los momentos más críticos de su administración, como el actual, no sólo sale a desvirtuar las firmas recogidas para su revocatoria, amenaza con un levantamiento popular si es destituido, sino que además ventila su aspiración presidencial.

Empecemos hablando de las firmas. Gustavo Petro parece tener dos caras como político: la del valiente exsenador que denunciaba y hacía control, actuaba como un orador estupendo que cautivaba hasta al más desprevenido (como quedó demostrado en los debates durante la campaña presidencial) hablaba con inmensa fluidez y exponía como ninguno la teoría política. Ese político parece ser una persona diferente a la que hoy rige los destinos de la capital colombiana; el Petro que se molesta con la crítica, el libre ejercicio democrático de revocatoria de su mandato que hoy ejercen los bogotanos, la denuncia y control de los medios de comunicación.

El mismo Petro que se rasgaba las vestiduras defendiendo los métodos democráticos, se preciaba de ser constituyente y de haber dejado las armas por las ideas políticas, es el mismo que hoy incita a la gente para que Bogotá sea cuna de una “primavera árabe” si llegara a ser destituido por la Procuraduría. El mismo Petro que ayudó a formular los métodos de control político y participación democrática de la Constitución del 91, es quien hoy cuestiona la recolección de firmas para la revocatoria de su mandato, diciendo que hay firmas falsas y que entre las más de 640.000 presentadas, aparece su nombre como si él hubiera firmado.  En la teoría todo le funcionaba, en la realidad le incomoda lo que él mismo ayudó a crear.

Claro que entre las firmas con seguridad aparece su nombre, al igual que aparecerá el de Mickey Mouse, el Chavo del Ocho y el de Juan Valdez; entre más de medio millón de personas no falta el chistoso que firme con un nombre ficticio, sin embargo, esto no deslegitima el propósito, la intención de revocatoria, el esfuerzo de los organizadores ni mucho menos la mayoría de firmas que sí son legítimas y fueron entregadas de manera libre y consciente por cientos de miles de bogotanos que creen que el alcalde Petro debe irse.

Además de amenazar con un levantamiento popular y deslegitimar el ejercicio para la revocatoria de su mandato, ahora sus alfiles salen con el cuento de querer llevar a Petro a la Presidencia de la República. El momento del infortunado anuncio no pudo ser peor. Con Petro hoy vemos un caso semejante al de Antanas Mockus en la carrera presidencial contra Juan Manuel Santos, en donde cada vez que salía la luz pública, metía la pata y salía con algún comentario destemplado que lo hacía desplomar en las encuestas. Algo semejante se presenta con el exalcalde Petro, pues hoy sus enemigos no son los organizadores de la revocatoria, sus adversarios políticos o los medios de comunicación, hoy el peor enemigo de Petro es él mismo.

@FedericoHoyos

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