¡Pilas con esta banda de atracadores en TransMilenio!

10 de febrero del 2015

“Se subieron el pasado viernes con cuchillos de carniceros en mano y atracaron sin vergüenza”.

Se subieron el pasado viernes con cuchillos de carniceros en mano y atracaron sin vergüenza (ni resistencia) a decenas de personas.

Eran las 10:30 de la noche. Bogotá estaba helada. Y fríos quedaron los pasajeros de un articulado de TransMilenio que había parado en la estación Flores, en la avenida Caracas con calle 67.

Apenas se abrieron las puertas del bus, cerca de diez personas, la mayoría negros grandes, ingresaron. Lo de negros no es por racismo sino por descripción, advierto. Algunos pasajeros alcanzaron a salir corriendo. Pero los demás ya estaban condenados.

-¡Pase algo! ¿Se quiere hacer matar, hijueputa? – decían, blandiendo sus cuchillos en el aire.

Esa fue la frase repetida. Frase amenazante y tristemente certera. En Colombia no es extraño acabar con la vida de cualquiera por robarle un celular.

La persona que sufrió la historia, una mujer de 30 años, le dijo entonces adiós a su iPhone. Así pasó con cada uno de los pasajeros que entregaba alguna pertenencia… Ella particularmente estuvo “de buenas” porque los atracadores no vieron una maleta que llevaba con una cámara fotográfica y su billetera.

Ahora ella se queja, evidentemente por el robo, pero también porque mientras todo pasó, no hubo ninguna clase de reacción.

Lo peor, “más allá del susto de ver esos cuchillos como si fuera la película Psicosis”,  fue lo que pasó después. Cuando el bus partió, después de dos minutos aproximadamente, algunos de los ladrones saltaron a la Caracas y se fueron a reunir al frente, donde de día se venden flores, y otros se fueron tranquilamente de la estación como si fueran pasajeros.

Ya con el camino despejado, ella también se alcanzó a bajar y se fue, en compañía de un joven al que también habían robado, a hablar con un par de policías que habían alcanzado a divisar en la estación. La respuesta da grima:

-No podemos hacer nada. No tenemos reacción. Sabemos quiénes son. Acaban de apuñalar a un compañero en otra estación…

Lacónica y decepcionante manifestación de uno de los policías. Sin remedio, las víctimas esperaron otra ruta B1 para llegar a casa.

Fin de la historia, una más de las que pasan a diario en esta escalofriante urbe. Resulta al final de cuentas absolutamente inconcebible que pasen estas cosas y se hable de una “Bogotá Humana” cuando en realidad esta es una ciudad que está perdiendo  sus propias guerras. Porque evitar que roben ya parece imposible, pero justificar que las autoridades no hagan nada es una canallada.

PD: Luego de saber que esto iba a salir en medios, la Policía sí se comunicó para ayudar a la joven a poner la denuncia y quedó a “su disposición”. Sin eso, poner la denuncia hubiera sido otro martirio.

 En Twitter: @javieraborda

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