Plástico, reciclaje y obras

24 de enero del 2019

Opinión de Juan Pablo Camacho

Plástico, reciclaje y obras

De los 2,3 millones de toneladas de desperdicios que produce Bogotá al año, se calcula que por lo menos una tercera parte es material plástico del cual apenas se recicla el 10%, es decir que estamos desperdiciando casi 200 toneladas diarias de basura no biodegradable y por ende muy contaminante, yendo así en contravía de los principios de eficiencia y sostenibilidad.

La economía circular, que consiste en la reutilización de materiales para fabricar el producto terminado, aún no ha llegado con fuerza a la industria colombiana, sin embargo, ejemplos de otros países como Holanda y Australia nos hacen crecer la esperanza de empezar a implementar dichas prácticas. Empezando por las obras civiles de nuestra capital.

Según The Economist, el problema de los residuos de plástico empeorará antes de que mejore: es probable que se produzcan unos 380 millones de toneladas de este año. Eso es más de tres veces más que los 120 millones de toneladas de asfalto que se producen anualmente, la mayoría de los cuales se destina a la construcción de las carreteras del mundo.

Además, tanto el plástico como el asfalto comparten características similares que les permite generar resistencia en el tiempo debido a que son productos derivados de petroquímicos con una alta consistencia solida debido a la alta concentración de moléculas, es decir, ambos materiales permiten tener superficies útiles para carreteras. De hecho, el plástico reciclado ya se usa para fabricar algunos productos, como tuberías de desagüe y alcantarillado.

Las piezas de plástico reciclado para carretera se fabrican en secciones modulares, se ponen de extremo a extremo (por ende, la dificultad de transportar una sola pieza de más de 20 o 30 metros), sobre una base adecuada de tierra o arena. Debido a que estas secciones son huecas, se pueden incorporar canales internos para el drenaje, junto con conductos para servicios tales como gas y electricidad, además pueden contar con sensores para temperatura, peso y flujo de agua, incluso para calcular el tráfico en tiempo real. En el futuro, los circuitos en las carreteras de plástico podrían extenderse para ayudar a los vehículos autónomos y recargar los vehículos eléctricos de forma inalámbrica.

Según la misma fuente, las carreteras de plástico prefabricadas deberían durar de dos a tres veces más que las carreteras convencionales y cuestan menos, principalmente porque los tiempos de construcción se reducirían en casi dos tercios. También se podrían incorporar superficies antideslizantes, incluidas las piedras trituradas que se usan tradicionalmente para revestir superficies de carreteras.

Debemos utilizar los desechos locales para reparar la malla vial y construir más ciclo vías en las localidades. Inclusive ya hay una empresa en EE.UU. capaz de producir mezclas que pueden tener hasta 20 polímeros y pueden ser usadas para secciones que puedan resistir carga pesada o para el tráfico normal.

Aunque la producción de plástico reciclado podría resultar costosa para productos de poco valor, se calcula que una tonelada de asfalto puede costar $ 2 millones de pesos mientras que una tonelada de aditivo con plástico reciclado puede estar en $ 1,5 millones de pesos, es decir que estaríamos haciendo obras más eficientes, rentables y sostenibles.

* Los comentarios, textos, investigaciones, reportajes, escritos y demás productos de los columnistas y colaboradores de Kienyke.com, no comprometen ni vinculan bajo ninguna responsabilidad a la sociedad comercial controlante del medio de comunicación, ni a su editor, toda vez que en el libre desarrollo de su profesión, pueden tener opiniones que no necesariamente están acorde a la política y posición del portal.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO