Meten a Dios en la pelea por el plebiscito

Meten a Dios en la pelea por el plebiscito

10 de agosto del 2016

En la campaña electoral por el plebiscito, una especie de primarias presidenciales, el presidente Santos viene buscando afianzar el apoyo de la iglesia católica, mientras el senador y expresidente Uribe Vélez ha regresado al culto de los cristianos.

La jerarquía eclesiástica se puso al lado de Santos y lo acompañó no solo con sus oraciones sino con la presencia en las conversaciones de La Habana. Y los obispos han tenido casi el consenso, salvo por la voz “independiente” de Monseñor Libardo Ramírez, obispo emérito de Garzón, Huila y expresidente del Tribunal eclesiástico, quien puso algunos puntos sobre las íes. -Hay demasiada confusión, le dijo Monseñor Ramírez a KienyKe.ci Personalmente espero que se tenga una definición clara, se presente ante la opinión pública con toda la libertad, sin presiones indebidas, ni con mentiras, ni con dineros como incentivos, sino a conciencia, que la gente defina, y entonces esperemos que cuando se presente todo lo acordado, ya clarito, definido, tengamos todas las certezas para votar a conciencia.

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“Hay que aceptar –escribió en una columna- que no estar de acuerdo con el giro que va tomando lo que se va pactando en La Habana no es oposición irracional a la paz, sino patriótica advertencia de evitar ir por un camino que lleve a la prolongación de la guerra. Hay que aceptar que la oposición al proceso que se viene adelantando no es simple capricho personal frente al presidente Santos ni ante la verdadera paz, sino una manera de caminar cuando no se vislumbran claros horizontes. Es imposible, por ello, llegar a acuerdos cuya condición sea plegarse a condiciones inaceptables bajo el chantaje de volver a una guerra fiera en campos y ciudades.

No es sensato –agregó- pedir rotundamente un no sin conocer el texto definitivo de los acuerdos, pero pedir votar ciegamente por un sí, en estas circunstancias, con una campaña a todo timbal por el Gobierno, es algo precipitado e irrespetuoso con la Nación. Serenidad, claridad y firmeza en no aceptar condiciones que lleven a perpetuar la guerra; esto es defender racionalmente una verdadera paz. Entre tanto, el expresidente Uribe se ha reunido con losdirectivos de las iglesias cristianas, aliados suyos en batallas electorales recientes, para motivarlos a votar por el NO en el plebiscito.

Uribe los nombró en puestos diplomáticos y del gobierno, los ayudó a elegir en el Congreso, impulsó algunas de sus propuestas, los hizo socios y compañerosde lucha política. Buscarlos para una nueva talla electoral haría parte de la rutina, la de buscar a viejos amigos.

Cada quien tiene sus fortalezas cuando de buscar votos se trata. Santos tiene el poder, la burocracia, el dinero. Uribe aglutina la inconformidad, podría recibir la respuesta a su actitud fría ante las iglesias cristianas. Y “los pastores” piensan que con Uribe todo pasado fue mejor.

El plebiscito estará, entonces, en los púlpitos, y la política se hará intensa en los templos, como en los viejos tiempos, sólo que antes la iglesia Católica era única, absoluta, y los curas y obispos “la voz de Dios en la tierra”, incluso para elegir alcaldes o presidentes.

Hoy el tema se ha democratizado. O atomizado, si quiere.

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