Mostraron la trampa y buscan ocultarla

18 de noviembre del 2015

Este plebiscito es una nueva trampa.

Lo primero que quiero decir frente a la ley estatutaria del plebiscito por la paz que comenzó su trámite esta semana en el Congreso es que el presidente Juan Manuel Santos faltó a su palabra.

A pesar que en reiteradas ocasiones se comprometió a la refrendación popular de los acuerdos, este modelo de plebiscito no cumple con las expectativas y con los compromisos que hizo el Jefe de Estado.

En ponencia negativa que presenté en primer debate en comisiones conjuntas señalé que este no es el mecanismo idóneo para refrendar los acuerdos de paz entre el Gobierno y las Farc, por lo cual pedí su archivo.

El modelo de plebiscito que quiere el Gobierno limita al pueblo colombiano a decidir con un sí o un no la aprobación de los acuerdos, desconociendo el contenido e impidiendo la discusión de los mismos.

¿Por qué con una escueta pregunta nos quieren hacer tragar cualquier cantidad de sapos? ¿Por qué no nos permiten votar uno a uno los temas de los acuerdos cuando esa es la razón de ser de un referendo? Que los colombianos podamos decir punto a punto si lo que se decidió en La Habana corresponde a lo que es la voluntad del pueblo.

Este plebiscito es una nueva trampa para llevarnos con los ojos cerrados a aprobar lo que al Presidente y a la guerrilla se les venga en gana.

Aunque el proyecto contenía en su artículo primero la palabra “disposiciones”, a la que se le otorgaba un carácter imperativo y vinculante frente a las normas del ordenamiento jurídico, su reemplazo por la palabra “decisiones” en la ponencia positiva, sigue siendo inconstitucional pues se insiste en su facultad de reformar la Constitución.

Por esto, aunque el plebiscito debe versar sobre decisiones políticas, lo que pretende el Gobierno es que se aprueben normas jurídicas, por lo cual, surge un inconveniente y es que se derogarían normas vigentes, lo que sólo se podría hacer mediante referendo derogatorio y no mediante plebiscito.

Adicionalmente, si el Gobierno pretende aprobar normas jurídicas vía plebiscito, esto generaría la duda sobre quién debe realizar ese control de constitucionalidad, y si se revisaría solo por vicios de fondo ó solo por vicios de forma.

De otra parte, consagrar que se requerirá la mayoría absoluta de los miembros de la respectiva Cámara para negar la iniciativa, es una disposición inconstitucional, debido a que es contraria a lo establecido en el artículo 146 de la Constitución que dispone que para el pronunciamiento negativo se requiere mayoría simple. Este proyecto de ley estatutaria no puede crear este tipo de excepciones, ya que el constituyente no da lugar interpretación.

Y aunque el senador Armando Benedetti retiró del articulado el voto obligatorio, reduce el umbral del plebiscito, pretendiendo que una minoría termine tomando una decisión tan importante para el país, nuevamente poniéndole una trampa a la democracia.

Al tiempo no es conveniente que estas eventuales votaciones se prolonguen por varios días ya que el riesgo de fraude se incrementa.

Por todas estas razones es que para la refrendación de los acuerdos proponemos la implementación de una Asamblea Constituyente de elección popular restringida para discutir los acuerdos con las Farc, para que no se presente una eventual sustitución por un plebiscito que convoca el Gobierno.

Santiago Valencia G.

Representante a la Cámara

@sanvalgo

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