Podemos imaginar

29 de mayo del 2013

La escasez de conocimientos desata la imaginación. / Columna de Carlos Salas Silva.

En una noche de estos difíciles tiempos, cuando el insomnio se hace cada vez más frecuente, me puse a leer un libro de Cees Nooteboom en el que descubrí una reflexión con la que me sentí identificado: “Al fin y al cabo yo no soy sino un amante de la observación. Y eso es estupendo, pues la escasez de conocimientos desata la imaginación y permite ver las cosas más peregrinas”.

Cuando se me cuestiona si como artista -alejado de los vericuetos políticos-, pueda estar en condiciones para dar opiniones al no contar con suficiente información, encuentro en esa frase del escritor holandés un buen argumento para mi defensa. Así como la información es fundamental para la reflexión también lo es la imaginación, ya que por más oscuro que se haga el panorama podemos seguir imaginando e imaginar un país maravilloso fue lo que me ocurrió la semana pasada al asistir a un conversatorio de Oscar Iván Zuluaga.

Es posible que en algún momento de nuestras vidas nos enfrentemos a personas que por detentar algún tipo de poder, consideran que todos tenemos un precio. Es frecuente encontrarlos en el campo del arte y en el de la política. En el primero, por la vulnerabilidad en la que muchas veces nos encontramos los artistas cuando salimos del taller al mundillo de negocios y curadurías que cada vez se parece más al de la política. En el segundo, por ser  el poder una meta que puede traer vanagloria y deseos de control y manipulación. Con el pretexto de una unidad nacional, en los dos últimos años se han comprado muchas almas. Algunas han sabido mantener su dignidad como es el caso de Oscar Iván Zuluaga, quien al recibir la tentadora oferta de un importante ministerio, supo anteponer sus principios y rechazarla. De paso dio un ejemplo a quienes han caído en las mieles del poder.

Ese gesto de independencia marcó el comienzo del rápido crecimiento de un personaje que se vislumbra como un excelente candidato al que le tocará un camino lleno de obstáculos en una campaña en la que uno de los candidatos cuenta desde ya con los recursos del Estado, con el apoyo incondicional de la inmensa mayoría de los medios, con una fiscalía a su servicio y con un grupo terrorista activo que apoya esa candidatura.

Oscar Iván Zuluaga ha venido trabajando intensamente –muy cerca a los ciudadanos de todas las capas de la sociedad– para elaborar su programa de gobierno a partir de cinco caminos principales: el camino de la seguridad con justicia para alcanzar la anhelada paz, el camino de la educación que es el de las oportunidades, el camino de la salud que promete una vida digna para todos, el camino de una Colombia de las regiones que es dónde se gesta el crecimiento, y por el que no se dejará ningún lugar de la geografía nacional en el abandono y el camino de la institucionalidad que irá de la mano con la lucha contra la corrupción.

Con claras palabras que denotan un discurso nuevo, muy alejado de las viejas arengas políticas y de la demagogia, describió el país con el que soñamos muchos colombianos y que se construirá atacando los problemas de raíz. Un país sin pobreza y con una consolidación de la clase media. Un país en el que la salud tendrá cobertura para todos los colombianos. Un país en el que todos los niños tendrán alimentación y educación. Un país en el que cada uno de sus jóvenes tendrá acceso a educación tecnológica o universitaria. Un país en el que nuestros ancianos contarán con asistencia y comprensión y serán tratados con dignidad. Un país en el que sus riquezas serán para el crecimiento y el bienestar de todos. Un país que dejará de ser el botín para los delincuentes. En fin, un país justo y equitativo. Quienes asistimos al evento vimos ese país en nuestra imaginación y lo conservaremos en la mente con firmeza y confianza.

En el caso de que los colombianos le brindemos la oportunidad de ser presidente a Oscar Iván Zuluaga -quien habiendo sido elegido como Ministro de Hacienda de 2009 en América Latina, es de los que mejor sabe cómo administrar los recursos de la nación para lograr que se haga realidad el sueño de la Colombia que imaginamos-, seremos millones los que pondremos nuestro grano de arena y los que exigiremos que se sigan esos cinco caminos sin desvíos ni engaños.

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