Por los océanos del mundo

7 de noviembre del 2019

Por: Greenpeace.

Por los océanos del mundo

El año pasado tuvo lugar en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York un hecho histórico a favor de los océanos de todo el mundo. Por primera vez, representantes de gobiernos de todo el mundo analizaron y negociaron fórmulas que permitan entregar protección efectiva y duradera a los océanos del planeta. Ahora, desde Greenpeace pedimos que el tratado por los océanos se haga realidad: los gobiernos del mundo no pueden dejar pasar la oportunidad histórica de proteger al menos el 30% de los océanos para el año 2030.

Para lograr ese objetivo, emprendimos una expedición por los océanos del mundo de polo a polo, desde el Ártico hasta la Antártida, para documentar las amenazas y problemáticas que sufren los cuerpos de agua en cada zona, específicamente los “océanos globales”, es decir, los océanos ubicados más allá de las 200 millas de las costas de los países. Estas aguas cubren más de 230 millones de kilómetros cuadrados y corresponden a un área más grande a las de todos los continentes juntos. Hoy, los océanos globales enfrentan crecientes amenazas como la pesca industrial, la contaminación plástica y el cambio climático. Si bien nos pueden parecer muy lejanos, estamos hablando de casi el 50% del planeta, de mares que en silencio regulan el clima, son hábitats de especies maravillosas  y nos proveen de diversos servicios ecosistémicos.

En este momento, el barco Esperanza de Greenpeace se encuentra en el Océano Atlántico Sur, documentando y visibilizando la amenaza de las pesca no regulada, la pesca ilegal y la sobrepesca y sus efectos en la biodiversidad de la zona: especies únicas como la ballena franca austral y otras especies clasificadas como en peligro de extinción, entre ellas el cachalote. La intensidad de la pesca en el Atlántico Sur es tal que más de 400 buques pesqueros llegan a esta región para saquear el océano. A su vez, sus técnicas destructivas arrasan con el fondo marino, como una topadora en el fondo del mar, y algunos buques incurren con frecuencia en actividades no reguladas e incluso en ocasiones cruzan los límites de las zonas económicas exclusivas (ZEE) para pescar ilegalmente. Es por esto que desde Greenpeace queremos generar toda la presión pública posible para que los gobiernos del mundo acuerden en la ONU un tratado global por los océanos para proteger a la vida marina a través de la creación de una red de santuarios.

El acuerdo oceánico es crucial porque hoy no existen normas internacionales para proteger a la gran mayoría de los océanos globales, pero sí bastantes para explotarlos, y solo el 1% de los océanos mundiales está protegido actualmente. Por eso se hace urgente que, al menos, el 30% de los mares estén protegidos en 2030. La ecuación es simple: sin azul no hay verde.

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